El reacondicionamiento de sus 120 escalones permite nuevamente el ascenso al gigante de piedra de 42 metros en la zona arqueológica de Cobá
Por Agenda QR.- En el corazón de la selva de Quintana Roo, la zona arqueológica de Cobá ha recuperado uno de sus mayores atractivos tras el mantenimiento de su estructura principal. La pirámide de Nohoch Mul, cuya traducción del maya significa “gran montículo”, se erige no solo como un vestigio del poderío comercial de esta antigua ciudad, sino como el punto más alto de la arquitectura prehispánica en toda la península de Yucatán, superando en verticalidad a los edificios de Chichén Itzá y Uxmal.
El reciente reacondicionamiento de su escalinata principal ha permitido que el flujo de visitantes se gestione bajo nuevos estándares de conservación, garantizando que el ascenso de 42 metros siga siendo una experiencia viable para comprender la cosmogonía de los k’uhul ajaw o reyes divinos que gobernaron esta región entre el 300 y el 1,000 de nuestra era.
Un coloso de 42 metros en la espesura selvática
La pirámide de Nohoch Mul destaca por sus dimensiones monumentales y su integración con el entorno. Con 120 escalones que conducen a un templo superior decorado con relieves, la estructura ofrece una panorámica de 360 grados sobre el dosel forestal y las cinco lagunas que dieron nombre al sitio —”agua picada” o “lugar con humedad”—. A diferencia de otros yacimientos de la región, Cobá permite a los visitantes este contacto directo con la arquitectura monumental, siendo el único edificio del sitio apto para el ascenso.
El diseño de Nohoch Mul refleja una transición de estilos. Mientras que su base y núcleo muestran la influencia del estilo Petén (originario de las tierras bajas de Guatemala), elementos superiores y estructuras aledañas como el Templo de los Frescos presentan rasgos del estilo Costa Oriental, caracterizado por pórticos con columnas y murales que celebran los ciclos agrícolas y la fertilidad.
Cobá: El nodo comercial que desafió a Chichén Itzá
La relevancia histórica de Cobá se fundamenta en su extensión y densidad poblacional. En su etapa de mayor esplendor, la ciudad abarcó 72 kilómetros cuadrados, conectándose con otras comunidades a través de una red de sacbeob (caminos blancos). Los investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) indican que, aunque los primeros asentamientos datan del 100 a.C., fue tras el año 800 d.C. cuando la ciudad alcanzó su clímax social y militar.
Este crecimiento la llevó a una rivalidad directa con Chichén Itzá. Aunque finalmente sucumbió ante el poderío de los itzaes después del año 1,000 d.C., Cobá no fue abandonada de inmediato; mantuvo su importancia como centro religioso hasta mediados del siglo XV. Hoy, el complejo sobrevive con estructuras clave como el Xaibé (el Observatorio), la pirámide conocida como “La Iglesia” de 24 metros y sus emblemáticos juegos de pelota.
Protocolos de acceso y conservación
Para garantizar la preservación del monumento, el INAH ha establecido un control estricto sobre el ascenso a Nohoch Mul. El acceso a la cima está permitido entre las 8:00 y las 15:30 horas, con una capacidad máxima de 15 personas por grupo y un tiempo de permanencia limitado a 15 minutos en la parte superior.
Ubicada a solo 50 minutos de Tulum y cerca de los límites con el estado de Yucatán, Cobá se posiciona como un pilar del turismo cultural en Quintana Roo. Con un costo de acceso de $100 pesos, la zona arqueológica representa una oportunidad única para analizar el desarrollo de las ciudades-estado mayas y la ingeniería que permitió construir el edificio más alto de la península en condiciones geográficas de alta humedad y espesa vegetación.









