Crisis sanitaria en la Central de Abastos de Poza Rica. Aguas negras inundan pasillos y amenazan la inocuidad de alimentos frescos en la Huasteca.
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La salud de miles de habitantes en el norte veracruzano enfrenta un peligro inminente por el colapso del drenaje en la CASH. Los locatarios denuncian que la principal central de distribución de alimentos se transformó en un foco de infección alarmante durante las últimas semanas. Por lo tanto, la falta de soluciones integrales por parte de las autoridades locales agrava la vulnerabilidad de los consumidores veracruzanos.
Impacto de las inundaciones en la infraestructura
El deterioro de la red sanitaria se intensificó notablemente tras la fuerte inundación registrada el pasado 10 de octubre. Actualmente, el panorama persiste con pasillos cubiertos de lodo y charcos estancados de aguas residuales que desprenden olores fétidos insoportables. Esta situación invade directamente las bodegas y las áreas de descarga donde los trabajadores manipulan productos frescos todos los días.
Riesgo de contaminación en productos frescos
La Central de Abastos de Poza Rica funciona como el punto neurálgico para el abastecimiento de la zona y gran parte de la Huasteca. Los comerciantes reportan con preocupación que frutas y verduras terminan almacenadas cerca de filtraciones y desechos fecales acumulados. En consecuencia, este escenario incrementa peligrosamente la exposición a agentes patógenos que pueden causar brotes de enfermedades gastrointestinales graves en la población.
Distribución de mercancía sin supervisión oficial
Esta mercancía llega posteriormente a diversos negocios y mercados de toda la ciudad sin pasar por filtros estrictos de seguridad alimentaria. Los locatarios señalan que ninguna instancia gubernamental ha acudido todavía para verificar las condiciones sanitarias bajo las cuales operan actualmente. Por ello, los ciudadanos consumen productos de consumo diario que podrían estar contaminados por el contacto con las aguas negras desbordadas.
Trabajos de desazolve resultan insuficientes
A pesar de las solicitudes constantes, los esfuerzos realizados por la Comisión de Agua del Estado de Veracruz han quedado incompletos hasta ahora. Las unidades vactor de la CAEV visitaron la central en tres ocasiones distintas, pero suspendieron las labores sin resolver la problemática de fondo. Los escurrimientos continúan afectando la operatividad del recinto, obligando a los vendedores a trabajar bajo condiciones precarias e insalubres.
Exigencia de intervención urgente ante la emergencia
Los afectados advierten que el riesgo sanitario desencadenará problemas de salud pública mayores si no existe una limpieza profunda inmediata. La reparación de la red de drenaje debe ser la prioridad número uno para garantizar la inocuidad de los alimentos distribuidos. Mientras tanto, el silencio de las autoridades municipales y estatales genera una gran incertidumbre entre los habitantes que dependen de este centro de abasto.
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