Cancún, Quintana Roo.— En una entrevista exclusiva de Agenda QR con el periodista Miguel Aquino, el biólogo Roberto Rojo, espeleólogo y fundador de Cenotes Urbanos, lanzó una seria advertencia. La propuesta de construir un cuarto muelle en la isla representa una amenaza crítica para el extraordinario arrecife de Cozumel, un ecosistema vital a nivel global.
Ecosistema vital en grave riesgo
Desde una perspectiva estrictamente biológica, la conservación de este arrecife, así como de todos los existentes en la isla, es una necesidad imperiosa. Los ecosistemas coralinos han sufrido un deterioro masivo en años recientes, agravado por el calentamiento global, manifestándose en blanqueamientos y otros síndromes. La presión de las actividades humanas contribuye significativamente a esta crisis. De hecho, en Quintana Roo, durante el 2018, se perdió una extensión de arrecife equivalente a la pérdida acumulada de 40 años, lo cual evidencia su extrema vulnerabilidad.
Roberto Rojo, un reconocido activista ambiental, buceó recientemente la zona propuesta para el nuevo muelle. Observó que es un arrecife rebosante de vida, por consiguiente, su destrucción sería un acto de “locura” imperdonable. El planeta ya no puede permitirse perder más ecosistemas tan valiosos. Además, la desaparición de esta sección de arrecife podría desencadenar un efecto dominó, afectando gravemente a las formaciones coralinas cercanas, lo que constituiría una verdadera tragedia ecológica para Cozumel.
Impacto turístico y económico
Contrario a la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), que describe el lugar como desprovisto de especies, la realidad subacuática de Cozumel es vibrante. La mayoría de los visitantes eligen la isla precisamente para bucear y explorar estos ecosistemas únicos. Por lo tanto, cualquier afectación adicional no es conveniente para la isla ni para su vocación turística. Rojo enfatizó que Quintana Roo debe reorientar su modelo, priorizando la conservación por encima de un turismo masivo que agota sus recursos naturales.
El biólogo citó una frase clave de Toni Cháves, presidente de la Asociación de Hoteles de la Riviera Maya: “No vivimos del turismo, sino de las bellezas naturales que atraen turistas; si terminamos con ellas, adiós turistas”. Esta declaración subraya la urgencia de un turismo sostenible. Recientes datos hoteleros respaldan esta visión: un crucerista gasta en promedio solo $41 USD al día. En contraste, un turista de estancia prolongada gasta $99 USD diarios en promedio, mientras un deportista puede aportar hasta $1,800 USD. Este análisis financiero refuerza la necesidad de apostar por un turismo de calidad que proteja el arrecife de Cozumel de la saturación por un nuevo muelle.
Conexión ecosistémica y futuro de Cozumel
En la zona impactada por la planeada construcción del muelle, se han identificado 20 especies de corales escleractíneos. Además, destaca la presencia de una especie de coral Meandrina, la cual ya no se encuentra en la parte continental de Quintana Roo, habitando exclusivamente esta área. Esta singularidad resalta la urgencia de preservar estos sitios, pues su destrucción sería irreparable, pudiendo tardar miles de años en recuperarse.
Los cenotes y sistemas subterráneos son el corazón vital de la región, ya que de ellos proviene el agua dulce esencial para todos. Cenote Aerolito, cercano al muelle, alberga más de 100 especies únicas a nivel mundial, lo cual demuestra su extrema fragilidad. Todos los ecosistemas en Quintana Roo, desde la selva hasta el arrecife, funcionan interconectados. No podemos prescindir de uno sin afectar a los demás. Preservar la belleza natural garantiza la salud ecosistémica, humana y económica, por ello la protección del arrecife de Cozumel es vital para su porvenir.









