Ciudad de México.— La ausencia de una política nacional sobre el alcohol en México está generando una crisis de salud y seguridad. En una entrevista exclusiva de Agenda QR con el periodista Javier Vite, Luis Alonso Robledo, vocero de la Red de Acción sobre el Alcohol (RASA), expuso la alarmante situación. Niños y jóvenes acceden al alcohol con preocupante facilidad. La política nacional del alcohol se ha convertido en una necesidad urgente para el país.
Costos y riesgos del consumo
El consumo de alcohol en México se relaciona con seis de las diez principales causas de muerte. Entre estas se encuentran enfermedades cardíacas, suicidio y violencia. Esto implica un costo económico devastador. Anualmente, el gasto en atención a problemas derivados del alcohol asciende al 2.1% del Producto Interno Bruto (PIB). Esto representa más de 50 mil millones de pesos en costos directos e indirectos. La gravedad de la situación exige una acción inmediata y coordinada.
Regulaciones fragmentadas y sus fallas
Actualmente, las regulaciones sobre el alcohol son inconsistentes. Cada estado cuenta con sus propias leyes. Esto crea un panorama fragmentado y poco efectivo. Por ejemplo, en Semana Santa, una alcaldía de la Ciudad de México implementó ley seca. Sin embargo, otras alcaldías cercanas no lo hicieron. La gente simplemente se traslada para comprar alcohol. Esto demuestra la ineficacia de las políticas locales aisladas. Una política nacional del alcohol uniforme es crucial.
Impacto en la violencia y menores
El alcohol también impulsa la violencia intrafamiliar. Un estudio reciente en México reveló datos alarmantes. Una mujer tiene 3.5 veces más probabilidades de ser violentada si su pareja consume alcohol. Este factor se incluye entre las seis principales causas de muerte. Además, el acceso de menores es alarmante. En comunidades de Quintana Roo, existen más expendios de alcohol que escuelas. Los jóvenes de 15 a 19 años beben alcohol a la par, sin distinción de género. Antes, la proporción era de dos o tres hombres por cada mujer.
Soluciones y el llamado a la acción
RASA propone medidas basadas en evidencia científica de la OMS. Estas incluyen controlar la disponibilidad del alcohol. No se trata de prohibir, sino de regular dónde, quién y a qué hora se vende. También, cómo se promociona. Aumentar los impuestos al alcohol ha demostrado reducir el consumo. Los fondos recaudados podrían destinarse a la atención de estas problemáticas. Se necesitan campañas de concientización constantes. Es fundamental cambiar el chip social. La implementación de una política nacional del alcohol traerá beneficios significativos. Rusia, por ejemplo, redujo su consumo en un 50% con medidas similares.









