En una entrevista exclusiva para Agenda QR, el periodista Javier Vite conversó con Cuauhtémoc Rivera, presidente de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC). Rivera abordó los desafíos económicos que las vacaciones de verano representan para las familias mexicanas. Este periodo, de aproximadamente siete semanas, altera la rutina y eleva significativamente los gastos del hogar.
Rivera destacó que un niño, al estar en casa, generará un gasto mínimo de 50 pesos diarios. Si el joven es preadolescente y busca socializar, una salida al cine, con transporte y consumo, puede costar hasta 600 pesos. Además, poner a los niños en un campamento de verano, sin importar la temática, implica un costo de 10,000 pesos por cuatro semanas, es decir, 2,500 pesos por semana. Estas cifras evidencian el impacto económico de las vacaciones de verano.
Elevación de gastos y efectos colaterales
Una escapada familiar de fin de semana a un balneario cercano, de viernes a domingo, puede costar alrededor de 9,000 pesos. Este monto incluye transporte, dos noches de estancia y gastos adicionales. Si se opta por enviar a los jóvenes con familiares a otra ciudad, el gasto promedio mensual es de 10,000 pesos, o 2,500 pesos por semana. Asimismo, unas vacaciones familiares de cuatro días y cuatro noches en una playa, con hospedaje de gama media, oscilan entre 17,000 y 20,000 pesos. Por consiguiente, cualquier actividad durante las vacaciones de verano implica un gasto considerable.
Rivera explicó que la presencia prolongada de los niños en casa eleva los costos de los servicios básicos. Esto incluye recibos de luz, agua, gas e internet. El uso constante de aparatos electrónicos, como el aire acondicionado por el calor, incrementa estos consumos. Además, la alimentación representa un gasto mayor. Los niños en casa comen más, agotando rápidamente las provisiones y generando un desembolso adicional para las mamás.
Planeación financiera y el “jaque mate” de septiembre
Cuauhtémoc Rivera enfatizó que las vacaciones de verano complican la economía familiar. En México, 33 millones de estudiantes, de los cuales más de la mitad (aproximadamente 17 millones) corresponden a educación básica, dependen directamente del hogar. Estos son los más complejos, ya que impactan de manera constante la economía doméstica. Por ello, conocer estas cifras y planificar los gastos es crucial.
El regreso a clases en septiembre representa el momento más crítico para la economía familiar mexicana, un verdadero “jaque mate”. Los gastos de uniformes, zapatos y transporte se suman a la carga financiera. Rivera describió el regreso a clases como un “viacrucis” debido a la magnitud de los desembolsos. Pocas familias están preparadas para afrontar estos gastos, más aún con la inflación actual. La incertidumbre económica también contribuye a este escenario, pues el Banco de México señala un endeudamiento promedio de 40,000 pesos por familia por créditos solicitados. La canasta básica también sufre una carestía importante.









