Cancún, Quintana Roo.— En una entrevista en exclusiva para Agenda QR con el periodista Miguel Aquino, la Dra. María Olga Noriega Sáenz, consultora en Derechos Humanos, abordó la alarmante situación de la trata de personas en Quintana Roo. Este estado turístico, lamentablemente, es una de las entidades con mayor incidencia de este delito. La experta analizó una reciente campaña gubernamental, destacando la urgencia de acciones más profundas y coordinadas.
Campaña de prevención: un primer paso
El gobierno de Quintana Roo lanzó recientemente una campaña de prevención. Un video impactante, aunque no basado en hechos reales, busca concientizar. Presenta escenas que simbolizan la explotación: una joven arreglándose para un hombre mayor, niños vendiendo paletas. Todo bajo el lema “Es trata”. Este esfuerzo es “importantísimo”, según la Dra. Noriega Sáenz. Visibilizar el fenómeno es “muy loable”. La trata de personas necesita ser comprendida.
No obstante, la doctora puntualizó. No toda prostitución es trata. El Protocolo de Palermo define la trata como: “captación, transporte, traslado, acogida o recepción de personas”. Implica coacción, engaño, abuso de poder o vulnerabilidad. Muchas mujeres ejercen la prostitución voluntariamente por necesidad económica. No deben ser criminalizadas.
Niños, niñas y adolescentes: la mayor vulnerabilidad
La situación es diferente para niños, niñas y adolescentes. Para ellos, el consentimiento no exime la responsabilidad penal. Las campañas deben dirigirse con precisión. La mendicidad infantil, aunque dolorosa, a menudo es ayuda familiar por necesidad. Salvo excepciones, no es siempre trata. La visibilización clara de la trata de personas es fundamental.
El enganche digital y la impunidad
La trata ha crecido exponencialmente. Quintana Roo, como destino turístico, padece especialmente la explotación sexual infantil. La Dra. Noriega Sáenz denunció la colusión. Muchas autoridades están involucradas con tratantes y el crimen organizado. Es “mucho más fácil vender un niño o una niña” que drogas. La pornografía infantil posiciona a México como “primer productor”. Este delito es “muy redituable”, casi superando al tráfico de armas a nivel mundial. Es el segundo delito más lucrativo después del narcotráfico.
Las redes sociales son el “primer método de enganche”. Los tratantes las usan para captar víctimas. Niños y adolescentes tienen acceso directo. A pesar de las campañas, las políticas públicas adecuadas escasean. Se hacen esfuerzos “sobre papel”, pero no se trabaja “desde los focos rojos”. La violencia familiar y en redes sociales son variantes clave. La trata de personas persiste por la impunidad.
Desafíos legislativos y de justicia
La investigación, denuncia y castigo son complicados. Servidores públicos, a nivel municipal, estatal y federal, suelen estar involucrados. El artículo 3 de la Ley General contra la Trata de Personas no está acorde con el artículo 10 del Protocolo de Palermo. Para autoridades no capacitadas, “todo abuso o explotación es trata”, lo cual es incorrecto. La ley necesita una reforma urgente. Debe tipificarse adecuadamente el delito. Es crucial castigar toda la cadena de la trata. Se descuidan a los niños, niñas y adolescentes. Se enfocan en adultos que ejercen la prostitución voluntariamente.
La prevención desde las comunidades es vital. Los usos y costumbres no pueden prevalecer sobre los derechos humanos. Es urgente trabajar en “nuevas masculinidades”. Se requiere coordinación estatal, municipal y federal. La capacitación y sensibilización de los operadores de justicia es “importantísimo”. Solo así se podrá erradicar este “grave delito” de la trata de personas.









