Ante la escalada bélica, el líder iraní ordena mantener el cierre del estrecho de Ormuz para bloquear el crudo mundial y vengar a los mártires del régimen.
Ante la agresión iraní, el Reino Unido, Francia y Alemania pactan con los países del Golfo una respuesta de fuerza. El plan incluye destruir rampas de misiles en origen para proteger la estabilidad económica mundial.