El partido entre los combinados de España y Uruguay servirá como escenario para el acercamiento diplomático de ambas naciones con la visita del rey Felipe
La Casa Real confirmó que el rey Felipe VI viajará al territorio nacional el próximo 26 de junio para presenciar el encuentro futbolístico entre las selecciones de España y Uruguay. El compromiso deportivo se desarrollará en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, marcando el cierre de la primera etapa del torneo mundialista para el combinado ibérico; por consiguiente, la presencia del mandatario europeo añade un fuerte componente diplomático al evento. El soberano comunicó formalmente su asistencia tanto a la presidenta Claudia Sheinbaum como al dirigente de la Federación Internacional de Fútbol Asociación, Gianni Infantino, respondiendo positivamente a los escritos enviados por ambos líderes.
Diplomacia en la cancha tapatía
La titular del Ejecutivo federal mexicano extendió el ofrecimiento formal al jefe de Estado europeo el pasado 3 de febrero, una iniciativa que el Palacio de la Zarzuela recibió con agrado institucional. Posteriormente, la mandataria Sheinbaum aclaró ante la opinión pública que el soberano borbón fue convocado bajo el mismo protocolo que otros gobernantes internacionales. Los representantes gubernamentales coordinan actualmente las medidas de seguridad para la recepción oficial, mientras tanto, los fanáticos locales esperan con entusiasmo el arribo de las delegaciones extranjeras a la capital de Jalisco.
Restablecimiento de la relación bilateral
La llegada del jefe de Estado representa un esfuerzo conjunto para resarcir los vínculos diplomáticos entre ambas naciones, los cuales sufrieron un distanciamiento tras la pasada transición presidencial en México. Con este encuentro, un monarca español visitará Guadalajara en junio buscando dejar atrás el veto que impidió su asistencia a la toma de posesión del Gobierno Federal debido a desacuerdos históricos sobre la época colonial. De esta forma, las autoridades de las dos naciones pretenden aprovechar la coyuntura del balompié global como un canal efectivo para la reconciliación política formal.









