Diversos factores externos han provocado cancelaciones masivas de habitaciones para el Mundial en EE. UU. 2026
La industria del hospedaje en diversas metrópolis estadounidenses ha manifestado su preocupación ante el ritmo de ocupación anticipada para el máximo evento futbolístico del próximo año. A pesar de que la justa internacional se desarrollará entre el 11 de junio y el 19 de julio de 2026, los establecimientos reportan que el Mundial en EE. UU. no ha generado, hasta el momento, el volumen de solicitudes que se proyectaba inicialmente. Según los datos recopilados por la Asociación Estadounidense de Hoteles y Alojamiento (AHLA), aproximadamente el 80% de los empresarios del sector percibe una demanda inferior a lo previsto, lo que ha encendido las alarmas en las ciudades que albergarán los encuentros deportivos de esta competencia compartida con México y Canadá.
Nearly 80% of U.S. hoteliers in 11 World Cup host cities say bookings are tracking below original forecasts, with some describing the tournament as a “non-event,” according to an American Hotel & Lodging Association (AHLA) survey of members released Monday.
— Forbes (@Forbes) May 5, 2026
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Factores que frenan el turismo
El análisis realizado por la AHLA abarcó centros urbanos de gran relevancia logística como Atlanta, Los Ángeles, Miami, Nueva York y San Francisco, donde se identificaron múltiples obstáculos para los viajeros internacionales. Las dificultades en la gestión de documentos migratorios y las crecientes tensiones diplomáticas globales aparecen como las causas principales que desincentivan el flujo de aficionados hacia el Mundial en EE. UU. Asimismo, el incremento sustancial en las tarifas de transporte y servicios básicos ha provocado que muchos turistas reconsideren su estancia, optando por no formalizar sus apartados con la antelación necesaria para dar certeza financiera a los complejos turísticos involucrados en el torneo.
Ajustes en los bloques de FIFA
Una situación recurrente en las sedes analizadas ha sido la devolución de inventario por parte de los organizadores centrales, lo que ha generado una fluctuación negativa en la planeación de ingresos. Varios hoteles reportaron que habitaciones que habían sido bloqueadas originalmente por la FIFA para sus delegaciones han sido liberadas recientemente, sumándose a las cancelaciones efectuadas por viajeros particulares que temen al alza de costos durante el Mundial en EE. UU. De esta forma, la percepción de una saturación inminente ha sido reemplazada por una realidad de disponibilidad alta, obligando a los gerentes de ingresos a replantear sus estrategias de precios para atraer a una audiencia que se muestra más cautelosa de lo habitual.
Panorama desigual entre ciudades
El reporte técnico señala que apenas un rango de entre el 25% y el 30% de las localidades encuestadas ha experimentado un incremento significativo en sus registros de alojamiento. Estas cifras se concentran primordialmente en destinos con una vocación turística estructural muy consolidada o en aquellos puntos específicos donde se establecerán los centros de entrenamiento de las selecciones nacionales. Por consiguiente, el impacto económico del Mundial en EE. UU. se visualiza, por ahora, de manera fragmentada y desigual; mientras tanto, los gremios hoteleros esperan que la definición final de los calendarios y el inicio de las fases de venta de boletos logren revertir la tendencia actual de baja demanda antes del silbatazo inicial en 2026.









