El gobierno reactiva cabinas telefónicas en Chiapas y Oaxaca. Expertos critican el modelo por considerarlo anacrónico frente al internet móvil.
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El paisaje urbano de México conserva todavía vestigios de una era tecnológica que muchos consideran extinta. Las cabinas telefónicas, que hace poco más de una década funcionaban como el principal medio de comunicación nacional, enfrentan hoy un destino incierto. A pesar de la masificación del internet móvil y el auge de aplicaciones como WhatsApp, el Gobierno Federal ha decidido apostar por esta infraestructura para combatir la exclusión social.
De acuerdo con datos del Instituto Federal de Telecomunicaciones, en diciembre de 2024 operaban todavía 580,199 casetas en el país. Esta cifra revela que la infraestructura disminuyó un 10.6 por ciento en los últimos cinco años debido al desuso y al vandalismo. Actualmente, la empresa Telmex domina el 97.5 por ciento de este mercado, mientras que el pequeño sector restante pertenece a la firma BBG Comunicación.
El retorno de las cabinas telefónicas en zonas rurales
La empresa CFE Telecomunicaciones impulsa actualmente un programa para reactivar este servicio mediante convenios directos con diversas presidencias municipales. Hasta el momento, el Estado ha instalado 848 casetas telefónicas gratuitas, concentrando sus esfuerzos principalmente en el sureste mexicano. Estados como Veracruz, Oaxaca y Chiapas reciben esta tecnología con el objetivo de garantizar la comunicación en comunidades donde la brecha digital persiste.
Críticas a un modelo de conectividad anacrónico
No obstante, expertos en telecomunicaciones cuestionan la viabilidad de invertir recursos públicos en un sistema que consideran obsoleto frente a la evolución tecnológica actual. Jorge Bravo, presidente de la Amedi, señala que la estrategia responde a una visión rezagada que no soluciona el problema de fondo. Según el especialista, el Estado debería priorizar la alfabetización digital y la expansión de redes de banda ancha en lugar de telefonía fija.
Falta de transparencia en la inversión pública
Un punto crítico del programa radica en la ausencia de datos públicos sobre el costo total de la instalación y el mantenimiento. Además, las autoridades no han revelado estadísticas sobre el volumen de minutos que la población cursa a través de estas casetas. Esta opacidad impide dimensionar si el rescate de las cabinas telefónicas representa realmente una solución eficiente para las comunidades marginadas o un gasto innecesario.
Posible evolución hacia puntos de acceso WiFi
Diversos analistas sugieren que estas estructuras podrían evolucionar para convertirse en centros de conectividad inalámbrica en sitios remotos. Esta transformación permitiría a los usuarios conectarse a internet y utilizar servicios modernos de mensajería instantánea desde sus propios dispositivos. De esta manera, las cabinas dejarían de ser simples teléfonos para transformarse en nodos digitales que realmente reduzcan la brecha tecnológica en el campo.
El debate sobre el espacio público urbano
Mientras el gobierno federal expande el servicio en zonas rurales, en las grandes ciudades surgen iniciativas para retirar la infraestructura abandonada. Muchos ayuntamientos consideran que las casetas sin funcionamiento estorban el paso peatonal y deterioran la imagen de las calles. El futuro de las cabinas telefónicas dependerá de su capacidad para adaptarse a un ecosistema digital que avanza con rapidez y exige soluciones integrales.
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