Cora Amalia Castilla Madrid, dirigente estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI), ha enfatizado el trabajo de campo como eje central de su estrategia, desestimando la aparente campaña anticipada de Morena y el Partido Verde. “No siempre los que se adelantan llegan a buen término”, aseveró la líder priista, manteniendo una postura de enfoque interno mientras el PRI se alista para la contienda de 2027 a través de una profunda renovación.
Enfoque interno para el trabajo de campo ante la competencia externa
Frente a la visible actividad en redes sociales y los recorridos de figuras como Jorge Sanen, presidente del Congreso, y del senador Eugenio Segura, Cora Amalia Castilla Madrid ha insistido en que “la política está hecha de tiempos y de momentos”. Por ello, el PRI se concentra en la reestructuración de comités y seccionales, un trabajo que considera fundamental para la próxima contienda. La dirigente chetumaleña admitió que al recibir el partido, este requería una labor intensa, la cual se ha llevado a cabo tanto en los comités como en el acercamiento a figuras clave. Sin embargo, esta concentración en lo interno contrasta con la presencia pública de sus rivales, lo que genera interrogantes sobre la efectividad de esta estrategia a largo plazo.
Avances en la renovación de comités mediante trabajo de campo
La renovación de los comités municipales es un pilar de la gestión de Castilla Madrid. En Bacalar, Tania Casa Madrid ya asumió la dirigencia, y se espera que esta semana se concrete el cambio en Othón P. Blanco. Asimismo, otras dirigencias como las de Lázaro Cárdenas e Isla Mujeres serán renovadas. No obstante, el comité de Benito Juárez, uno de los municipios más importantes, no tendrá cambios. Esta selectividad en la renovación podría interpretarse como una falta de uniformidad o una estrategia focalizada en ciertas áreas, dejando otras sin la misma inyección de dinamismo.
Cuadros preparados: un capital que migra
Cora Amalia Castilla Madrid sostiene que el PRI posee abundantes cuadros preparados, aunque lamenta que muchos de ellos terminen en otros partidos. Esta situación, un desafío histórico para el priismo, resalta la dificultad del partido para retener y proyectar a sus talentos. El objetivo de “encarrilar” a estas figuras para futuras contiendas se ve mermado si la migración de militantes persiste. El trabajo en campo y la renovación interna, si bien necesarios, quizás no sean suficientes para revertir la tendencia si no se ofrece un proyecto político atractivo y competitivo que evite la fuga de sus propios activos.









