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Registra gasto en salud pública caída de 1.6% al cierre del 2025

El sector salud enfrentó ajustes presupuestales que impactaron directamente en la inversión por cada habitante durante el año pasado.

El presupuesto de salud en México cayó 1.6% en 2025. Conoce los retos del gasto público por habitante y la brecha en seguridad social hoy.

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La consolidación fiscal implementada por el gobierno federal generó ajustes significativos en diversos rubros del presupuesto nacional durante el año pasado. Según datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, el desembolso funcional en salud ascendió a 945,010 millones de pesos. Esta cifra representa una disminución real del 1.6 por ciento en comparación con el ejercicio fiscal del 2024. No obstante, la dependencia a cargo de Édgar Amador Zamora logró ampliar los recursos originalmente aprobados para atenuar el impacto social. Aunque el recorte inicial proyectaba una reducción del 8.9 por ciento, las ampliaciones presupuestales permitieron que la caída efectiva fuera menor. Por lo tanto, el sistema sanitario operó con limitaciones pero evitó el escenario crítico planteado al inicio del periodo anual. Igualmente, organizaciones civiles señalan que el financiamiento actual sigue siendo insuficiente para las crecientes demandas demográficas del país. De esta forma, el presupuesto de salud enfrenta el reto de recuperar su dinamismo frente a las metas de cobertura universal.

Retos estructurales ante el bajo presupuesto de salud

El gasto destinado a la atención médica apenas representó el 2.7 por ciento del Producto Interno Bruto nacional durante el año anterior. Esta proporción sitúa a México muy por debajo del estándar internacional del 6 por ciento recomendado por la Organización Mundial de la Salud. Por consiguiente, el país no alcanza ni la mitad de la inversión sugerida para garantizar servicios de calidad y calidez total. De cada cien pesos del gasto programable, las instituciones apenas destinaron 13.7 pesos para proveer servicios médicos a la población mexicana. En contraste, sectores como la protección social y la educación recibieron montos superiores para financiar sus programas y operaciones básicas. Por esta razón, el presupuesto de salud requiere una revisión profunda para equilibrar las prioridades del desarrollo social en el corto plazo. Además, el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria advirtió sobre la disparidad en el ejercicio de los recursos por institución.

Desigualdad en el gasto por habitante y seguridad social

La inversión promedio por persona se ubicó en 7,086 pesos anuales, lo que significa un retroceso del 2.4 por ciento anual. Este monto resulta preocupante debido a que se encuentra por debajo del costo de un seguro médico básico del IMSS. Por ejemplo, asegurar a un menor de edad requiere 8,900 pesos, mientras que para un adulto joven supera los once mil. Asimismo, la brecha entre la población con seguridad social y aquellos que carecen de ella alcanzó niveles máximos históricos recientemente. Mientras los asegurados contaron con 634,000 millones de pesos, el sector sin acceso a instituciones formales solo recibió 320,000 millones de pesos. Por lo tanto, el gasto para quienes tienen seguridad social fue un 98 por ciento mayor al asignado a los grupos vulnerables. De igual manera, esta diferencia representa la distancia más amplia observada entre ambos grupos de población desde el año 2005.

Subejercicios y prioridades en la administración sanitaria

El IMSS Bienestar se consolidó como una prioridad gubernamental al presentar un sobreejercicio de recursos del 15.6 por ciento el año pasado. Sin embargo, la Secretaría de Salud experimentó un fenómeno opuesto al registrar un subejercicio del 3.9 por ciento en sus cuentas. Esta transferencia de peso institucional sugiere una transición hacia un modelo centralizado de atención para las personas sin seguridad laboral. Por otro lado, México Evalúa destacó que el monto total ejercido fue el segundo más alto en los últimos veinticinco años. A pesar de este dato positivo, el crecimiento presupuestal no logra seguir el ritmo del envejecimiento poblacional y las enfermedades crónicas. Por consiguiente, las autoridades hacendarias deberán buscar mecanismos para fortalecer la recaudación sin comprometer la estabilidad económica de las familias mexicanas. Igualmente, la eficiencia en el gasto público será determinante para reducir las listas de espera en cirugías y consultas especializadas.

Perspectivas para el sistema de salud en el próximo periodo

La consolidación de un sistema único de salud depende fundamentalmente de una inversión constante y progresiva en infraestructura y capital humano. Los especialistas sugieren que México necesita duplicar su inversión como porcentaje del PIB para alcanzar los niveles de naciones con desarrollo similar. Mientras tanto, las instituciones locales deben maximizar el uso de los suministros médicos y medicamentos para evitar carencias en las farmacias públicas. La transparencia en el uso del dinero público permitirá identificar las áreas donde los recortes han afectado más la operación diaria. Por lo tanto, el debate legislativo sobre el próximo paquete económico será crucial para definir si la salud recupera su lugar prioritario. Finalmente, la participación de organismos internacionales de supervisión podría ayudar a diseñar una ruta crítica para el financiamiento sostenible del sector. El bienestar de millones de mexicanos depende de una política presupuestal que priorice la vida por encima de los ajustes financieros.

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