La entidad se suma a la emergencia sanitaria en 13 estados mientras México alista una inversión de 2,122 millones de pesos para contener la plaga en 2026
Por Agenda QR.- El avance del gusano barrenador del ganado (GBG) en territorio mexicano ha alcanzado un punto crítico en la salud pública de Quintana Roo. Con 28 casos activos reportados oficialmente, la entidad no solo enfrenta una amenaza a su patrimonio agropecuario, sino que registra un caso activo de infección en humanos, una cifra que, aunque reducida, ubica al estado dentro de la zona de mayor riesgo epidemiológico junto a Chiapas y Yucatán. Este fenómeno, derivado de la larva de la mosca Cochliomyia hominivorax, ha obligado a las autoridades federales a desplegar un plan de contención de escala binacional.
Incidencia humana y animal en Quintana Roo
Dentro del mapa de contagios, Quintana Roo presenta una vulnerabilidad específica. De los cuatro reportes históricos de infección en humanos registrados en la entidad, uno permanece activo, lo que sitúa al estado en una estadística compartida con solo otras tres entidades (Chiapas, Yucatán y Campeche) con casos vigentes en personas. En el ámbito veterinario, los 28 focos activos en la entidad forman parte de un ecosistema de contagio que ya suma 137 casos en Yucatán y 19 en Campeche, consolidando a la península como una región de alta vigilancia.
La dispersión no se limita a los bovinos. En el contexto estatal y nacional, la plaga ha demostrado una preocupante adaptabilidad, afectando de manera secundaria a caninos, equinos y fauna silvestre. La presencia de la larva en heridas abiertas de animales domésticos en zonas urbanas y rurales de Quintana Roo representa el principal vector de riesgo para la transmisión hacia la población humana.
El panorama crítico en el sureste mexicano
A nivel nacional, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) contabiliza 698 casos activos al cierre del último ciclo de diciembre. La distribución geográfica muestra que Oaxaca lidera la afectación con 168 casos, seguida estrechamente por Veracruz con 147 y Chiapas con 130. No obstante, en el acumulado histórico de 13 meses, Chiapas se mantiene como el epicentro de la crisis con 5,350 registros totales de los más de 13,000 casos documentados en el país.
La estadística nacional por especies es contundente: de los 13,035 casos acumulados, 9,361 corresponden a bovinos y 1,775 a caninos. El impacto en humanos, aunque menor en proporción con 101 casos totales, es el dato que ha elevado la prioridad de la plaga a un asunto de seguridad nacional, dada la complejidad del tratamiento y el potencial de expansión en zonas con deficiencias de saneamiento.
Estrategia de erradicación y presupuesto 2026
La respuesta del Estado mexicano, coordinada por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, contempla una inversión conjunta de 2,122 millones de pesos para el cierre de 2025 y el inicio de 2026. Estos recursos están destinados al fortalecimiento de la infraestructura de inspección, vigilancia y, fundamentalmente, a la técnica del insecto estéril. Hasta la fecha, se han dispersado 4,000 millones de moscas estériles en las zonas afectadas para interrumpir el ciclo biológico del parásito.
El componente central de la estrategia para el primer semestre de 2026 será la puesta en marcha de la planta de producción de moscas estériles en Metapa de Domínguez, Chiapas. Con una capacidad prevista de 100 millones de insectos semanales, esta planta —financiada en colaboración con Estados Unidos— busca replicar el éxito de programas de erradicación anteriores y frenar el flujo de la plaga que ingresó desde Centroamérica, donde países como Panamá han reportado cerca de 8,000 casos desde el inicio del brote regional en 2022.









