Agenda QR: Cancún, Quintana Roo.– La Cámara Nacional de la Industria de la Producción de la Masa y la Tortilla en Quintana Roo ha rechazado el acuerdo federal que busca reducir el precio de la tortilla en 2 pesos. El Ing. Rubén Montalvo Morales, presidente de la delegación Quintana Roo de la Cámara, calificó la propuesta gubernamental de “risa”. Asegura que no existen las condiciones para bajar el precio del alimento. Así lo explicó en una entrevista exclusiva para Agenda QR con el periodista Javier Vite. La industria de la masa y la tortilla enfrenta un panorama complejo.
Montalvo Morales señaló que, si bien el gobierno federal anunció en octubre que buscaría reducir el precio de la tortilla en 2 pesos a lo largo del sexenio, la realidad es otra. La industria requiere más de 2 millones de toneladas de maíz anualmente para abastecerse. Sin embargo, el gobierno solo ofrece 25 mil toneladas de maíz blanco a precio preferencial (6,000 pesos por tonelada) para seis meses (de julio a diciembre). Esta cantidad, distribuida entre todas las tortillerías del país, apenas “alcanza para darle un puñito a cada tortillería”, sentenció.
Desequilibrio y rezago histórico en la industria de la masa y la tortilla
La industria de la masa y la tortilla arrastra un rezago importante en sus precios. Desde la liberación del precio de la tortilla a finales de 1998, el costo se mantuvo controlado por más de 22 años. Cada vez que intentaban subirlo, el gobierno, los medios y los clientes se oponían. “La tortilla es un alimento sagrado que no se puede tocar. Desgraciadamente, ese alimento sagrado lo hacemos humanos con necesidades humanas y el producto también es humano”, expresó Montalvo Morales.
Si a ellos les suben el maíz, la harina, el gas, la gasolina, la renta, el precio del papel y los impuestos, también deben repercutir esos costos en el precio de su producto. Existe una escalada general de precios y afectaciones por el tema arancelario. El acuerdo federal no incluye a las harineras. Ellas son quienes proveen el producto. Por lo tanto, no se homologan los costos para toda la cadena. Las harineras ofrecen un descuento que apenas llega al 3%. Esto no justifica la reducción de precios, lo que dificulta la operación de la industria de la masa y la tortilla.
Ofertas gubernamentales y la falta de soluciones reales
Las ofertas del gobierno, más allá del maíz a precio preferencial, incluyen el programa “Jóvenes Construyendo el Futuro” y créditos FIRA. Sin embargo, Montalvo Morales explicó que estos apoyos ya están disponibles para cualquier tipo de negocio. La Cámara Nacional de la Industria de Producción de Masa y Tortilla (CNIPMT) ya había negociado el acceso a créditos FIRA hace cuatro años. Esto benefició no solo a su industria, sino también a cremerías, verdulerías, tienditas y carnicerías. Por lo tanto, lo que les ofrecen ya lo tienen.
La industria de la masa y la tortilla lleva más de dos años con un precio estable. No obstante, los insumos están subiendo, lo que forzará un incremento próximo. La CNIPMT, como órgano de consulta del gobierno, no firmó el acuerdo. Tampoco se ha retirado de las mesas de trabajo. Su intención es vigilar que las discusiones no perjudiquen al gremio. Firmaron pequeñas organizaciones locales del centro del país. Las autoridades les dieron difusión nacional, “como si fuera un acuerdo con todos los industriales”.
Riesgos y la necesidad de recuperar el control del territorio
Montalvo Morales expresó la preocupación por el control territorial. Si las autoridades no recuperan el control, las voces extranjeras que critican a México tendrán razón. La situación de inseguridad en carreteras encarece el transporte. Los productos del sureste han aumentado de valor. Los transportistas requieren mayor tecnología de seguridad. Es imposible distribuir por carretera como antes.
La industria necesita estabilidad en el precio de sus insumos. El gobierno debe demostrar que los mexicanos pueden vivir en paz, sin violencia. La industria de la masa y la tortilla es fundamental para la economía familiar y el consumo diario. A pesar de los desafíos, la Cámara seguirá levantando la voz para asegurar condiciones justas y dignas para el sector.









