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La Fuerza de tu voz, con Miguel Aquino:  Golpe silencioso al bolsillo de los playenses

Bienvenidos a este espacio. La denuncia es crucial para acabar con la impunidad.

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Una vez más, la política fiscal amenaza con golpear donde más duele: en el bolsillo de la gente. Esta vez, desde el corazón de Playa del Carmen, la administración encabezada por Estefanía Mercado ha lanzado una propuesta que, disfrazada de modernización catastral, podría convertirse en un verdadero castigo para miles de familias.

Hablamos del nuevo proyecto para incrementar el valor catastral y, con ello, el impuesto predial a partir de 2026. La propuesta ya circula entre empresarios, abogados y asociaciones civiles, y ha encendido las alertas por los alarmantes porcentajes que plantea: aumentos que van desde el 500 % y que en algunas zonas podrían alcanzar hasta un 900 %. Así, de la noche a la mañana, el valor de tu terreno podría multiplicarse por seis o incluso por diez, y con ello, la cantidad que tendrás que pagar al municipio.

¿Y cómo justifican semejante golpe? Según el gobierno municipal, se trata de una actualización “necesaria”, una especie de ajuste histórico tras años de rezago. Pero lo preocupante es que los estudios técnicos que avalan esta reforma se basan en apenas 58 muestras de un padrón catastral de más de 137 mil predios. ¿De verdad es esa la base con la que pretenden sustentar un alza tan agresiva?

Lo más grave no es solo el aumento en sí, sino a quién afectará. En Playa del Carmen, como en buena parte del país, miles de familias viven al día. Un incremento de este tamaño no solo pone en riesgo su patrimonio, también obliga a muchos a dejar de pagar servicios básicos, dejar de comer bien, o endeudarse para poder cumplir con un impuesto que no tomaron en cuenta al momento de construir su hogar.

A eso hay que sumarle el impacto en pequeños negocios, comercios familiares y hasta en el mercado inmobiliario local. Un alza desmedida en el valor catastral puede hacer que mucha gente opte por no regularizar su propiedad, aumentando la informalidad y provocando un efecto contrario al que se supone que busca la medida.

El cabildo y el Congreso de Quintana Roo aún tienen la oportunidad de frenar este atropello. Pero la sociedad no puede quedarse callada. Es momento de alzar la voz, exigir transparencia y recordarles a nuestras autoridades que gobernar no es solo recaudar, sino proteger a quienes menos tienen.

Parece que a algunos políticos de la cuarta transformación ya se les olvidó lo que decía su líder Andrés Manuel López Obrador: Primero los pobres.

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