Documentos exponen la protección del Tren Maya para ignorar incumplimientos. Profepa recibió orden de no sancionar el Impacto ambiental.
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El Tren Maya, un megaproyecto impulsado por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, logró levantar un lazo ferroviario de 1,500 kilómetros en la península de Yucatán en solo cinco años. El Gobierno anterior presumió este tiempo récord como una hazaña. Además, volcó todo el apoyo de la Administración y un presupuesto ilimitado para materializar el proyecto. Aunque se aseguró que todo se hizo con respeto a las leyes, la realidad es que el Tren Maya gozó de una protección gubernamental sin precedentes. Esta protección favoreció sus múltiples y reiterados incumplimientos ambientales. Como resultado, se prohibió a las autoridades fiscalizar y sancionar las obras, aun con pruebas de graves ilícitos que, en cualquier otro caso, habrían supuesto la clausura de la construcción.
Las revelaciones internas de Profepa por obras del Tren Maya
Documentos internos de la Procuraduría de Protección al Ambiente (Profepa), obtenidos por EL PAÍS, revelan esta situación. Funcionarios del organismo corroboran esta información y denuncian que no les permitieron hacer su trabajo. Los promotores del megaproyecto retorcieron la legislación ambiental en contra del consejo de sus propios asesores y de los estudios ambientales. Por lo tanto, comenzaron las obras con permisos incompletos y defectuosos.
Negación de inspecciones y delitos
El Gobierno no permitió que las autoridades del sector inspeccionaran el proyecto durante dos años. Mientras tanto, se acumulaban denuncias populares por sus graves afectaciones. Luego, cuando finalmente se autorizó a los inspectores evaluar la construcción, encontraron delitos ambientales. Estos incluyeron deforestación, cambios de uso de suelo ilegales, bancos de material sin permiso, obras secundarias sin registrar y falta de autorizaciones. Sin embargo, se dio la orden a la Profepa de ignorar estas violaciones. Así, permitieron que el Tren Maya siguiera su curso a pesar del Impacto ambiental Tren Maya.
La postura del sexenio anterior
El Tren Maya fue la gran apuesta para el sureste del sexenio anterior. López Obrador prometió en múltiples ocasiones que el megaproyecto se haría con total respeto a la legislación ambiental. Incluso, aseguró que no se tumbaría “ni un solo árbol”. No obstante, a medida que las quejas públicas por los impactos crecían, el Gobierno y López Obrador negaron estas acusaciones. De hecho, tacharon a cualquier crítico de “pseudoambientalista”. Uno de sus últimos actos como presidente fue declarar completo el Tren Maya, asegurando que es “la obra más importante que se ha construido en México y el mundo en los últimos tiempos”.
Los daños en todos los tramos
El Gobierno intentó vender que los daños ambientales solo ocurrieron en el sistema de cenotes y cuevas del tramo 5. Sin embargo, estos delitos se dieron por todo el proyecto y sus obras asociadas. La Administración negó su existencia y los ocultó. Incluso, cuando el Instituto Nacional de Transparencia (INAI) ordenó a las autoridades entregar copia de las actas de las inspecciones de la Profepa, la Consejería Jurídica del Ejecutivo Federal impugnó la orden ante la Suprema Corte de Justicia.
Incumplimientos en la documentación de las obras del Tren Maya
Documentos de enero de 2024 enlistan nueve “relevantes pendientes” o incumplimientos. Estos destacan deforestación en superficies “no contempladas en las autorizaciones” y “cambios de uso de suelo en derecho de vía” para la primera etapa. Para los tramos 5, 6 y 7, todavía en construcción por la SEDENA, los “relevantes pendientes” resultan más graves. Incluyen falta de “estudios técnicos justificativos” y “remoción de vegetación y vestigios arqueológicos sin autorización”. La falta de estos estudios y las obras sin permiso demuestran el profundo Impacto ambiental Tren Maya.
La descripción del inspector
“Este trato no lo he visto nunca en todos los años que llevo trabajando”, afirma categórico un inspector de Profepa. Describe un “laberinto kafkiano” donde la indicación para inspeccionar llegó dos años después de iniciadas las obras. Las autoridades pidieron ir con la idea de “ayudar al proyecto”. El inspector recuerda que tenían que decirles cómo corregir. “Lo que querían es que las autorizaciones coincidieran con lo que había en campo, ya que todas se habían copiado del tramo 1 y los papeles no coincidían con la realidad; así que íbamos, verificábamos y todo era incumplimiento”.
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