La activista y madre buscadora espera los resultados de ADN tras el hallazgo de restos que podrían poner fin a siete años de búsqueda
Hermosillo, Sonora. La fundadora del colectivo Madres Buscadoras de Sonora, Ceci Flores Armenta, notificó este martes el hallazgo de fragmentos óseos que podrían pertenecer a su hijo, Marco Antonio, desaparecido hace casi siete años. El descubrimiento tuvo lugar en un predio rústico situado en las inmediaciones de la carretera 26, específicamente en el kilómetro 46, dentro de la jurisdicción de Hermosillo. A través de un mensaje difundido en sus plataformas digitales, la activista detalló que, aunque las características del sitio sugieren una coincidencia, todavía resulta imperativo realizar una confronta genética oficial para ratificar la identidad de los mismos. El hallazgo de restos representa un momento de profunda carga emocional para la líder social, quien ha dedicado gran parte de su vida reciente a recorrer territorios peligrosos en busca de personas ausentes en el norte del país.
¡Vamos a casa hijo!
— Ceci Flores 6623415616 (@CeciPatriciaF) March 25, 2026
Después de luchar contra todo, contra el olvido, contra la apatía, contra la tierra dura, seca por el sol que siempre estuvo ahí, dejando parte de nuestra sangre y piel, llorando para quitarnos el polvo que nos cegaba, porque no había tiempo, porque creía que… pic.twitter.com/WEi21HH3bM
Proceso de identificación
ó Flores Armenta enfatizó que, por el momento, solo cuenta con la evidencia física recolectada en el terreno, la cual debe ser procesada por las autoridades periciales correspondientes. La madre buscadora expresó su anhelo de obtener una certeza científica mediante pruebas de ADN que confirmen si, efectivamente, ha logrado localizar a su descendiente, quien desapareció el 4 de mayo de 2019. Durante su declaración, la activista manifestó que el hallazgo de restos es una realidad dolorosa que ninguna familia debería enfrentar, subrayando la crudeza de recuperar únicamente fragmentos óseos tras años de búsqueda ininterrumpida. Asimismo, señaló que la labor de las brigadas civiles continúa siendo el motor principal para desenterrar la verdad en regiones donde la violencia ha dejado huellas profundas y heridas que no logran cerrar.
Justicia y dignidad
Con un tono de evidente consternación, la líder del colectivo reflexionó sobre la disparidad entre su esfuerzo constante y el resultado obtenido en esta jornada de rastreo. Ceci Flores mencionó que, tras haber colaborado incluso en la localización de responsables de diversas desapariciones, esperaba encontrar un cuerpo íntegro que permitiera una despedida con mayor dignidad. El hallazgo de restos pone de relieve la crisis forense y de seguridad que atraviesa la entidad sonorense, donde las madres deben suplir las funciones del Estado para encontrar respuestas. Por consiguiente, la defensora de derechos humanos reiteró que su lucha no termina con este evento, sino que se transforma en una exigencia de justicia para que las instituciones agilicen los peritajes y brinden acompañamiento real a quienes atraviesan procesos de duelo similares.
Impacto en colectivos
La noticia ha generado una ola de solidaridad entre diversas agrupaciones de búsqueda a nivel nacional, quienes ven en el caso de Flores un reflejo de su propia resistencia diaria. La confirmación del hallazgo de restos en Hermosillo reaviva el debate sobre la protección a las buscadoras, quienes a menudo operan en condiciones de vulnerabilidad extrema para cumplir con su promesa de no dejar a nadie atrás. Mientras se esperan los resultados de los laboratorios forenses, la activista permanece en espera de una resolución definitiva que le permita, finalmente, llevar a su hijo de vuelta al hogar. De esta forma, el panorama de las desapariciones en México suma un nuevo capítulo donde la tenacidad materna logra vencer el silencio de la tierra, aunque sea a través de la amarga recolección de pruebas en campos abandonados de la geografía nacional.









