Cancún, Quintana Roo.– El mercado laboral en México enfrenta un deterioro alarmante. En los últimos tres meses, el país ha registrado la pérdida de 140,000 puestos de trabajo formales. Esta cifra, que se suma a un semestre de caídas, representa la mayor contracción desde 2002, excluyendo los años de crisis. Así lo reveló Alexa Castro, analista de la Asociación “En México ¿cómo Vamos?”, en una entrevista exclusiva para Agenda QR con el periodista Miguel Aquino. El preocupante descenso en la generación de empleos formales destaca un serio desafío económico.
Alexa Castro explicó que los datos de junio de 2025 confirman una tendencia negativa. El primer semestre de 2025 se ha caracterizado por caídas constantes en este indicador. La generación de empleos no ha logrado alcanzar las metas esperadas. Para absorber a las nuevas personas que entran al mercado laboral, México debería crear 100,000 puestos al mes. Sin embargo, en los primeros seis meses de 2025, solo se han generado 87,000 nuevos puestos de trabajo en todo el país. Esta cifra está muy lejos de los 600,000 necesarios.
Caída histórica y déficit acumulado
La pérdida de 46,300 puestos de trabajo en junio de 2025 marca la caída más grande para un mes de junio desde 2002, sin considerar las crisis de 2009 y 2020. Además, el acumulado del primer semestre es el más bajo desde 2003. Estos datos evidencian una severa contracción en la generación de empleos formales. La inversión también ha disminuido, afectando directamente la creación de nuevas oportunidades.
El informe del IMSS revela otro dato alarmante: una caída anual del 2.9% en el número de patrones. Esto significa que menos empresas están generando empleo. Además, México no ha superado los efectos de la pandemia. Existe un déficit de alrededor de 1.5 millones de empleos respecto a la tendencia prepandemia. Este déficit representa una enorme pérdida de potencial económico. También ejerce una presión considerable sobre el empleo informal, donde se ubica más de la mitad de la fuerza laboral. En cuanto al género, los hombres representaron más del 70% de la caída de puestos de trabajo en junio. Esto marca la mayor caída observada para ambos géneros en toda la serie histórica.
El riesgo de la informalidad y la falta de certidumbre
Todas las entidades federativas, con excepción de Baja California Sur y Quintana Roo, no lograron cumplir sus metas de generación de empleos en el segundo trimestre. Las principales entidades generadoras no compensan las pérdidas netas de otras. Esto sugiere un problema más generalizado. Alexa Castro enfatizó que la pérdida de empleos y la no generación de nuevos puestos son problemáticas distintas, pero que se suman a la crisis. La reducción en la tasa de desempleo no significa que la gente no se quede sin trabajo. Más bien, indica un desplazamiento hacia la informalidad. Esto tiene graves consecuencias fiscales y sociales.
La falta de certeza jurídica, sumada a la incertidumbre generada por cambios en organismos de competencia, desalienta la inversión. A pesar de la mano de obra barata, si no hay protección ni garantías, los inversionistas no se arriesgan. El discurso que “sataniza” al empresario, generador del 80% de los empleos formales, contribuye a esta situación. La crisis en la generación de empleos formales es un “efecto dominó” con graves implicaciones económicas y sociales.









