La crisis en AHMSA llega a un punto crítico con la subasta de la planta. Conoce la lucha de los obreros de Monclova por sus finiquitos.
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La ciudad de Monclova vive hoy un momento de profunda tensión y nostalgia por su pasado industrial. Tras la quiebra formal de la empresa a finales de 2024, miles de familias esperan una resolución judicial. Actualmente, los obreros vigilan los accesos de la planta para evitar saqueos que arruinen cualquier posibilidad de rescate. Por lo tanto, el proceso de la crisis en AHMSA se ha convertido en una lucha por la supervivencia básica.
Ayer venció el plazo legal para que los inversionistas interesados presentaran sus garantías de seriedad financiera. Según el juzgado, los postores debieron depositar 112 millones de dólares para participar en la puja de mañana. Sin embargo, la lista oficial de los participantes permanece bajo reserva, lo que alimenta la incertidumbre entre los trabajadores. Esta falta de información clara genera angustia en una población que dependió del acero por más de ochenta años.
Impacto social de la crisis en AHMSA
El cierre de los hornos dejó en el desamparo a más de 14 mil empleados directos. Debido a esta situación, muchos obreros calificados ahora desempeñan labores de albañilería o carpintería para llevar alimento a sus hogares. Carlos Rosales, un veterano con cuatro décadas de servicio, alterna sus protestas con trabajos pesados de construcción. Él asegura que la depresión afecta a sus compañeros al ver perdido el esfuerzo de toda una vida.
Asimismo, el sindicato ha perdido la confianza de la base trabajadora tras años de falta de representación real. Los empleados acusan a la dirigencia de proteger intereses empresariales en lugar de exigir los pagos pendientes desde 2022. Por consiguiente, grupos independientes mantienen guardias permanentes en las puertas de la siderúrgica a pesar de las presiones legales. La resistencia física es su única herramienta para asegurar que los activos de la planta no desaparezcan.
Duelo y migración en la Región Centro
La crisis en AHMSA ha cobrado la vida de al menos 60 trabajadores que murieron esperando sus finiquitos. Francisca Zamora relata con tristeza cómo su esposo, Lauro Saucedo, falleció sin cumplir el sueño de viajar tras su retiro. A pesar de haber trabajado 42 años como mecánico, solo recibió una pensión insuficiente antes de su partida. Historias como la de Lauro se repiten en cada colonia de Monclova, donde el luto se mezcla con la precariedad.
Por otro lado, la economía local sufre un estancamiento severo que afecta incluso a los pequeños negocios de comida. Las ventas de productos básicos han caído de forma drástica porque el flujo de efectivo desapareció con la metalúrgica. Ante este panorama, los jóvenes prefieren migrar a otras regiones del estado de Coahuila en busca de mejores oportunidades. La identidad de la ciudad, antes ligada al acero líquido, se transforma ahora en un símbolo de resiliencia.
Expectativas ante la audiencia de remate
Mañana viernes 27 de febrero se llevará a cabo la audiencia que podría definir al nuevo dueño del gigante acerero. Resulta fundamental que los nuevos inversionistas tengan la solvencia necesaria para reactivar la producción de manera inmediata. Los trabajadores piden a las autoridades que prioricen el pago de salarios caídos y prestaciones de ley sobre otros acreedores. De igual forma, exigen que la transparencia guíe cada paso de la adjudicación para evitar actos de corrupción.
Finalmente, el eslogan “Prendamos Monclova” resuena con más fuerza entre los ciudadanos que se niegan a ver morir su patrimonio. La reactivación de los hornos no solo representa una meta económica, sino la recuperación de la dignidad para miles de hogares. El futuro de la Región Centro depende de un hilo jurídico que se cortará en las próximas horas. Mientras tanto, la comunidad permanece unida en la esperanza de que el gigante de acero vuelva a rugir.
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