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Alerta: México enfrenta un futuro energético incierto, asegura Ramsés Pech

El futuro energético de México pende de un hilo.

Por Agenda QR

México se encuentra al borde de una crisis en su futuro energético, con una producción de petróleo decreciente y una demanda en constante aumento. Ramsés Pech, especialista en la materia, advierte sobre la inminente necesidad de importar cantidades masivas de combustibles, lo que augura un escenario incierto y de dependencia. Esta situación podría impactar drásticamente la economía nacional y la soberanía del país.

Producción a la baja, demanda al alza

La situación energética de México es alarmante, pues se observa una marcada disminución en la producción de petróleo. Mientras tanto, la demanda de combustibles sigue una trayectoria ascendente. Ramsés Pech, un reconocido analista del sector, proyecta que en 2025 México producirá apenas 1.83 millones de barriles de petróleo, mientras su demanda se disparará a 2.1 millones de barriles por día. Esta brecha de 270,000 barriles diarios deberá cubrirse con importaciones, situación que compromete la autosuficiencia energética.

Aunado a esto, las refinerías de Pemex solo aportarán 500,000 barriles por día, lo que significa que el país tendrá que importar 1.6 millones de barriles diarios de gasolinas y diésel. En consecuencia, el costo de las importaciones superará los 71,600 millones de dólares. Por lo tanto, el control de la inflación y la estabilidad económica se verán seriamente amenazados. El panorama actual del futuro energético de México es un llamado urgente a la acción.

La paradoja de Dos Bocas

La refinería de Dos Bocas, a pesar de la inversión de más de 31,000 millones de dólares, añade complejidad a este futuro energético incierto. Según Pech, su operación a plena capacidad reduciría la necesidad de importar gasolina, pero aumentaría la importación de diésel. Esto se debe a que su configuración está optimizada para generar 600,000 barriles por día de gasolina y solo 200,000 barriles de diésel. Si a esto le sumamos que el 70% del transporte de carga en el país utiliza diésel, la dependencia extranjera persistirá.

El especialista enfatiza la paradoja: México, un país productor de petróleo, continuará importando la mayor parte de sus combustibles. Además, Pech señala que el uso de petroquímicos y la necesidad de producción de fertilizantes, los cuales provienen del gas natural, no pueden ser ignorados. La producción de gas natural del país no es suficiente para satisfacer la demanda, por consiguiente, la importación también es necesaria, agravando la vulnerabilidad del futuro energético.

Un panorama oscuro sin estrategia clara

La situación es más sombría de lo que se percibe. Pech critica la falta de una estrategia clara para el desarrollo de nuevos pozos petroleros. La producción de barriles promedio en México ha disminuido de 3.4 millones en 2004 a 1.57 millones en 2023. Esta caída, según el analista, hace inviable pensar en la autosuficiencia energética. La única opción viable para el país, en el corto y mediano plazo, será la importación masiva de combustibles.

Esta dependencia expone a México a la volatilidad de los precios internacionales y a la inestabilidad geopolítica, lo que podría tener graves repercusiones en la economía y la calidad de vida de los ciudadanos. El futuro energético del país se presenta incierto, y exige una reevaluación profunda de las políticas actuales. Sin una visión a largo plazo y acciones concretas, la nación se dirige hacia una dependencia energética cada vez mayor.

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