La FGR deslinda a la Marina de responsabilidad penal por el accidente del Tren Interoceánico. Se extinguen cargos tras acuerdos reparatorios.
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La Fiscalía General de la República (FGR) determinó que los mandos del Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec carecen de culpa penal. Esta paraestatal, bajo control de la Secretaría de Marina, no enfrentará más procesos por el siniestro ocurrido el pasado 28 de diciembre. En consecuencia, la titular Ernestina Godoy anunció que la acción legal contra la empresa ha quedado totalmente extinguida en días recientes. El saldo trágico de aquel suceso incluyó catorce personas fallecidas y más de cien heridos en el lugar de los hechos.
Según la funcionaria, 145 personas afectadas firmaron un acuerdo reparatorio con la entidad administrada por los mandos navales del país. Mediante este mecanismo legal, la empresa resarció los daños económicos a las víctimas y sus familiares de manera directa y oportuna. Por esta razón, el sistema judicial mexicano permite cerrar el expediente corporativo al cumplirse satisfactoriamente con la reparación del daño integral. No obstante, el accidente del Tren Interoceánico todavía mantiene procesos abiertos contra individuos específicos que operaban la pesada maquinaria ese día.
Peritajes confirman estado óptimo de la vía tras el accidente del Tren Interoceánico
Los análisis técnicos realizados por los expertos de la fiscalía confirmaron que la infraestructura ferroviaria no presentaba fallas estructurales previas. Godoy indicó que la calidad de los elementos de la vía cumplía estrictamente con todas las normas aplicables de seguridad nacional. Asimismo, las condiciones mecánicas de las locomotoras y los vagones involucrados se encontraban en un estado de mantenimiento operativo óptimo. De esta manera, las autoridades descartan que una negligencia en la construcción o el mantenimiento fuera la causa del descarrilamiento.
A pesar de los cuestionamientos públicos, las pruebas materiales sugieren que el equipo ferroviario respondió adecuadamente a los estándares de ingeniería exigidos. Por lo tanto, la investigación se centró exclusivamente en la conducta del personal que tenía la responsabilidad de conducir la unidad. Las autoridades recalcaron que la seguridad del trayecto dependía totalmente de la correcta ejecución de los protocolos de velocidad establecidos. Por consiguiente, el enfoque de la justicia se desplaza ahora hacia la actuación individual de los tres tripulantes señalados.
Culpan a tripulantes por negligencia y exceso de velocidad
La FGR identificó a Emilio Erasmo Canteros, Felipe Díaz y Ricardo Mendoza como los únicos probables responsables de la tragedia ferroviaria. De acuerdo con las indagatorias, el maquinista operó la unidad con un exceso de velocidad negligente durante ese tramo del recorrido. Además, el conductor y el jefe de despacho omitieron sus funciones de supervisión para evitar que el convoy superara los límites. Esta combinación de omisiones humanas resultó fatal para los catorce pasajeros que perdieron la vida durante el impacto y posterior vuelco.
Actualmente, dos de los implicados se encuentran bajo custodia en prisión mientras esperan la resolución de su situación jurídica ante un juez. Sin embargo, el maquinista Emilio Erasmo Canteros permanece prófugo de la justicia y las autoridades mantienen una búsqueda activa para su captura. La correlación entre las lesiones de los sobrevivientes y los fallecimientos se atribuye directamente a estas fallas en la operación humana. En este sentido, el accidente del Tren Interoceánico se cataloga jurídicamente como un evento derivado de la impericia y la falta de cuidado.
Implicaciones del acuerdo reparatorio en la justicia federal
La firma de acuerdos reparatorios representa un paso crucial para la resolución de conflictos penales en el nuevo sistema de justicia mexicano. Al aceptar el pago, las víctimas otorgan el perdón legal a la paraestatal, lo que impide la continuación de un juicio. Sin embargo, este cierre de caso genera opiniones divididas entre quienes exigen una responsabilidad institucional más allá de la compensación monetaria. Mientras tanto, la Secretaría de Marina continúa con la operación del corredor logístico buscando garantizar que estos eventos no vuelvan a ocurrir.
Finalmente, el gobierno federal sostiene que la transparencia en este proceso demuestra un compromiso real con la justicia y las víctimas directas. Los recursos destinados al resarcimiento buscan aliviar la situación de las familias afectadas por la pérdida de sus seres queridos o salud. A medida que los procesos individuales avancen, se espera que los tribunales dicten sentencias ejemplares contra los operadores que actuaron con negligencia. Por ahora, el caso administrativo queda sellado mientras la operación ferroviaria sigue su curso en el Istmo de Tehuantepec hoy mismo.
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