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La construcción del Tren Maya en Quintana Roo ha detonado una ola de invasión y venta ilegal de tierras en la zona noroeste de Chetumal. En menos de un año, cerca de 400 familias se han asentado en esta región, creando tres nuevas colonias: López Obrador, Maya y Ferrocarriles.
Algunos de estos ocupantes ilegales ya han comenzado a vender los terrenos, ofreciendo “escrituras notariadas de posesión” y pagarés hechos a mano por cantidades que van desde los 400 mil hasta 1.2 millones de pesos, con la promesa de que en 2025 el gobierno los regularizará debido a la puesta en marcha del proyecto ferroviario.
Sin embargo, la Agencia de Proyectos Estratégicos de Quintana Roo (Ageproo) ha declarado que estos asentamientos son irregulares y que nadie es dueño legítimo de esos terrenos, que están clasificados como reserva nacional en el Programa de Desarrollo Urbano de Chetumal. Además, se advierte que la zona corre el riesgo de sufrir inundaciones.
A pesar de estas advertencias, existen personas que ya han adquirido parcelas de tierra, convencidas de que en un par de años el asentamiento será municipalizado. No obstante, las autoridades señalan que colonias irregulares similares en la zona llevan más de 15 años sin contar con servicios básicos como luz, agua o pavimentación.
El titular de la Ageproo, José Alberto Alonso Ovando, hizo un llamado a la población a no caer en estas estafas, pues adquirir alguno de estos terrenos solo provocará la pérdida del dinero. La especulación descontrolada generada por el Tren Maya ha dejado en evidencia la necesidad de un mayor control y planificación urbana en la región.









