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La reciente ola de violencia en Cozumel ha desatado un intenso intercambio de acusaciones entre figuras políticas de la isla. Tras un ataque armado a la periodista Silvia Peraza Azueta, que dejó varios impactos de bala en la fachada de su hogar, Pedro Joaquín Delbouis, ex presidente municipal, y Johana Acosta Conrado, presidenta de Morena en Quintana Roo, se han echado la culpa mutuamente a través de redes sociales. Este conflicto pone de relieve el creciente problema de seguridad que enfrenta la isla y las tensiones políticas que la rodean.
Pedro Joaquín, quien fue alcalde de Cozumel y proviene de una prominente familia política, condenó el ataque a Peraza y señaló que la escalada de la inseguridad en la isla ha sido evidente en los últimos tres años, período durante el cual el partido de Morena ha estado en el poder. “La violencia que hoy se vive en Cozumel rebasó al Gobierno Municipal que está a días de terminar”, escribió Joaquín, subrayando que los ciudadanos son los verdaderos afectados por la situación.
En respuesta, Johana Acosta no tardó en replicar, acusando a Joaquín y su familia de ser parte de un legado de “cacicazgos” que han permitido el crecimiento de la violencia en Cozumel. En su mensaje, Acosta enfatizó que las décadas de desinterés y falta de compromiso de administraciones anteriores son las raíces del problema actual. “El aumento de la inseguridad que enfrentamos hoy es resultado de la incompetencia de quienes nos precedieron”, afirmó, refiriéndose a las gestiones del PRIAN.
El intercambio de acusaciones ocurre en un contexto en el que la violencia ha alcanzado niveles preocupantes, generando un clima de incertidumbre entre los habitantes de la isla. La preocupación por la seguridad se ha intensificado, especialmente después de que el ataque a Peraza fue solo uno de varios incidentes recientes que han sacudido a la comunidad. Este escenario plantea serias preguntas sobre la capacidad de las autoridades para garantizar la seguridad pública.
Mientras las figuras políticas continúan lanzándose dardos, los ciudadanos de Cozumel enfrentan un reto diario en su lucha por la seguridad y el bienestar. La polarización política no solo refleja la falta de soluciones efectivas, sino que también subraya la necesidad urgente de un enfoque colaborativo para abordar los problemas de violencia que afectan a la isla. La situación en Cozumel es un claro recordatorio de que, en medio de la confrontación política, son los ciudadanos quienes padecen las consecuencias.









