José María Morelos, Quintana Roo.– La agricultura en el campo mexicano enfrenta un estancamiento. Esto se debe a la desaparición de la figura de los gestores agrarios. Pedro Dzib Puc, líder de la Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas Autónomas (UNORCA) en este municipio, lamentó la situación. Aseveró que, si bien la Cuarta Transformación prometió muchos beneficios, también eliminó ventajas cruciales. Las limitantes impuestas a los gestores han perjudicado a numerosos agrónomos y frenado el desarrollo agrícola. Esto evidencia un retroceso en el campo mexicano.
En entrevista, el activista señaló que, anteriormente, el gobierno consideraba al campo principalmente como una fuente de votos. Les entregaba ciertos incentivos. Sin embargo, también permitía la intervención de agrupaciones. Estas agrupaciones ayudaban a desarrollar proyectos y aterrizar programas. La figura de los prestadores de servicios profesionales (PSEPS) era clave en este esquema, pues elaboraban proyectos y recibían un porcentaje por su gestión.
Desaparición de gestores fomenta corrupción con efectos colaterales
“Ahora se les ha limitado severamente”, apuntó Pedro Dzib Puc. Esta medida ha afectado incluso a los propios ingenieros agrónomos y agroecólogos. El dirigente de la UNORCA aceptó que la medida se tomó para combatir la corrupción, según alega el gobierno. Sin embargo, el problema radica en el efecto perverso de esta política. En lugar de erradicar el mal, se eliminó a los PSEPS, quienes tenían la iniciativa de adaptar las tierras a distintos cultivos. Su ausencia impacta directamente la productividad del campo mexicano.
Precisamente ahora, cuando el campo mexicano padece los estragos del cambio climático, la necesidad de agrónomos y agroecólogos es mayor. No obstante, no se les ve activos, afirmó Dzib Puc. Esto ocurre a pesar de que muchos de ellos se gradúan en la Uimqroo, en el propio municipio. La situación actual, con una sequía que ya no es “atípica” sino “típica”, agrava el panorama. Antes, las lluvias torrenciales llegaban alrededor del 15 de mayo, precedidas por ceremonias. Sin embargo, esto tiene tiempo que ya no ocurre.
Desafíos de productividad y sostenibilidad
El resultado directo de esta situación es que el campo mexicano ya no rinde. La agricultura no es redituable. No justifica la destrucción de hectáreas de recursos forestales para producir solo algunos cientos de kilos de cosecha. La falta de apoyo técnico y la adaptación a las nuevas condiciones climáticas se han convertido en barreras insalvables para los productores.
La UNORCA hace un llamado a replantear las políticas agrarias. Sugiere una visión que fomente la colaboración entre el gobierno y los profesionales del campo. Es crucial que se valore la experiencia de los agrónomos. Su conocimiento puede ayudar a desarrollar proyectos sostenibles. Esto permitiría adaptar las tierras a los desafíos climáticos. Así, se podría garantizar la seguridad alimentaria y la viabilidad económica del sector. La recuperación de la figura de los gestores agrarios es vista como un paso esencial para revitalizar el campo mexicano y asegurar su futuro.









