Especialistas sugieren que el uso de etanol en gasolinas reduciría la contaminación en CDMX, Monterrey y Guadalajara. Urgen cambios a la NOM-016.
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Especialistas en energía proponen una medida clave para disminuir la contaminación ambiental en las grandes metrópolis del país. La estrategia consiste en que México incremente el uso de etanol en las gasolinas de Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Actualmente, la normativa vigente permite una mezcla de apenas el 5.8 por ciento en la mayor parte del territorio nacional. Sin embargo, las tres ciudades más pobladas permanecen exentas de este beneficio por un antiguo principio precautorio de 2017.
Robert White, vicepresidente de la Asociación de Combustibles Renovables, señaló que México siguió una ruta contraria a la de Estados Unidos. En el país vecino, las autoridades implementaron el biocombustible precisamente en las zonas con mayores niveles de saturación por ozono. Por esta razón, la industria considera que la prohibición actual en las urbes mexicanas representa un error que requiere análisis urgente. Tras casi diez años de experiencia global, los datos demuestran que este componente vegetal reduce las emisiones de forma considerable.
Ventajas tecnológicas frente al MTBE convencional
En la actualidad, las gasolinas mexicanas utilizan MTBE como oxigenante para potenciar el octanaje y eliminar el plomo. No obstante, Galo Galeana, director de Biomovilidad.org, explicó que el uso de etanol representa una evolución tecnológica superior y menos contaminante. Mientras que el MTBE proviene directamente del petróleo, el etanol se produce mediante componentes naturales como la caña de azúcar o el sorgo. Esta característica permite clasificarlo como un biocombustible que oxigena el combustible de manera más limpia y eficiente.
Por consiguiente, transicionar hacia este insumo vegetal sería un paso natural en la modernización de los combustibles fósiles. Los expertos comparan este cambio con la histórica transición que eliminó el plomo de las gasolinas hace décadas. Además, el sector destaca que México posee un alto potencial para desarrollar plantas de producción propia en diversas regiones. Por lo tanto, el país no solo mejoraría su calidad del aire, sino que también impulsaría una nueva línea de negocio agrícola.
Reformas necesarias a la regulación actual
Para lograr este avance, el Gobierno de México debe realizar una reforma profunda a la NOM-016 de la CRE. Esta norma técnica establece los parámetros de calidad y la formulación oficial de los combustibles que se comercializan. Los especialistas sugieren que el país no debe fijar un límite máximo rígido al momento de redactar las nuevas reglas. En Estados Unidos, establecer un techo limitó el crecimiento de la industria y ahora enfrentan dificultades para ajustar la legislación nuevamente.
Asimismo, proponen que el nivel de mezcla conocido como E10 se considere un mínimo y no un objetivo final. Si México adopta esta visión, evitará obstáculos legales cuando la tecnología permita concentraciones mayores en el futuro cercano. De igual forma, el aprovechamiento de la infraestructura existente en otros países facilitaría el suministro mientras se desarrolla la industria interna. La voluntad regulatoria resulta fundamental para que el sector energético nacional pueda evolucionar hacia estándares internacionales de sostenibilidad.
Impacto ambiental y desarrollo de infraestructura
El incremento en el uso de etanol generaría un efecto dominó positivo en todas las áreas metropolitanas del país. Al privilegiar un combustible más amigable con el entorno, las concentraciones de partículas contaminantes descenderían de forma gradual pero constante. Además, la tecnología para realizar esta transición ya existe y se utiliza con éxito en mercados exigentes como el de California. México cuenta con la ubicación geográfica ideal para importar el producto mientras construye sus propias terminales de almacenamiento.
Finalmente, la integración de biocombustibles en la movilidad urbana representa una solución viable para cumplir con los acuerdos climáticos internacionales. Los motores modernos ya están diseñados para operar con mezclas optimizadas sin requerir modificaciones costosas o complejas. En conclusión, la apertura al etanol permitiría que México recupere el tiempo perdido en materia de transición energética vehicular. El análisis técnico está listo y solo falta la decisión política para transformar el aire que respiran millones de ciudadanos.
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