Cancún, Quintana Roo.— La península de Yucatán enfrenta constantes problemas de energía eléctrica. Especialmente durante la temporada de calor, los apagones causan pérdidas económicas millonarias. En una entrevista exclusiva para Agenda QR, el periodista Miguel Aquino conversó con el Dr. Gonzalo Monroy, director de la consultoría GMEC y experto en energía. Abordaron la raíz del problema, así como el futuro de los apagones en el Sureste.
La península: un sistema aislado
El Dr. Gonzalo Monroy explicó la situación particular de la península. Es, de hecho, un sistema eléctrico casi aislado. Existe una pequeña línea de transmisión que la conecta con Tabasco; sin embargo, la demanda energética es muy superior a la capacidad de las plantas de generación locales. Este desequilibrio provoca los recurrentes apagones en el Sureste, especialmente cuando el consumo se dispara por las olas de calor.
Un ejemplo reciente ocurrió en mayo. El suministro de gas natural, vital para las plantas, llegó contaminado desde Pemex, forzando un cierre para evitar daños irreversibles en las turbinas. A esta problemática de generación se suman graves deficiencias en la distribución, con una infraestructura obsoleta que no soporta la demanda creciente.
Desinversión y promesas futuras
La Comisión Federal de Electricidad (CFE) ha admitido que el consumo supera la producción. Esta situación, según Monroy, tiene raíces profundas. Desde el sexenio anterior, la inversión en energías renovables fue frenada. La península ofrece un enorme potencial para energía solar y eólica, que no se ha explotado debido a políticas energéticas específicas.
Aunque CFE construye nuevas plantas y gasoductos, el problema persiste. Un desarrollo clave es un nuevo gasoducto desde Texas. Este proyecto, que traerá gas natural de forma confiable y económica, promete estabilizar y en gran parte resolver la situación para el año 2027.
Crisis gestada desde 2019
Monroy detalló la cronología de esta crisis. En 2019, la administración del presidente López Obrador, con Manuel Bartlett al frente de CFE, detuvo proyectos, licitaciones y subastas. Se impusieron trabas a la participación privada. Esto paralizó la inversión. Posteriormente, la pandemia de COVID-19 en 2020 desplomó la demanda eléctrica.
Para 2021 y 2022, la demanda se disparó con la reactivación económica. Sin embargo, la infraestructura de 2018 era insuficiente. El margen de oferta sobre demanda, que en su momento fue del 45%, cayó al 8% en 2022. Las alertas operativas se declaran con un 6%, mientras que los apagones ocurren con un 3%. La gente, al encender más aires acondicionados por el calor, sobrecarga el sistema.
Soluciones y la responsabilidad de todos
Existen soluciones para los apagones en el Sureste. Además del gasoducto de Texas y las nuevas plantas, los ciudadanos pueden instalar paneles solares. El Fideicomiso de Industria Eléctrica ofrece hasta un 25% de descuento para ello. También se sugieren cambios en los códigos de construcción. Materiales aislantes y la integración de paneles solares desde el diseño de viviendas serían vitales.
Óscar Peralta, un oyente, cuestionó la autorización de nuevos fraccionamientos sin la infraestructura eléctrica adecuada. Monroy coincidió, destacando una falta de visión al priorizar el desarrollo inmobiliario sin servicios básicos. Finalmente, Monroy recomendó medidas de bajo costo para los hogares. Plantas como los helechos pueden bajar la temperatura uno o dos grados. Acudir a plazas comerciales en momentos de calor extremo también ayuda. Adicionalmente, revisar las fugas eléctricas en casa puede reducir el recibo hasta un 25% o 30%.









