Un apagón dejó sin luz a Bacalar y Chetumal por varias horas, causando caos y afectando a miles de personas. Las autoridades confirmaron que una falla en una subestación de la CFE fue la causa principal.
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Una escena de película de terror se vivió en la noche del lunes en Quintana Roo. Chetumal y el municipio de Bacalar quedaron sin electricidad durante varias horas debido a un apagón masivo. Miles de ciudadanos reportaron la situación a los números de emergencia 9-1-1 y 071 de la CFE, compartiendo su preocupación a través de redes sociales. La falta de energía afectó la vida diaria de los habitantes, interrumpió el comercio y causó problemas en el tránsito, lo que generó un caos temporal. Las autoridades se movilizaron de inmediato para solucionar la emergencia.
La causa del apagón
La Comisión Federal de Electricidad (CFE) y el gobierno del estado trabajaron juntos para informar a la población sobre la falla. El director de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA) de Quintana Roo, confirmó que el apagón fue causado por problemas en la subestación de la CFE. La falla afectó directamente las zonas de captación de González Ortega y Bacalar, las cuales se quedaron sin energía eléctrica y detuvieron sus operaciones por casi una hora, desde las 19:56 hasta las 20:46 horas. Este incidente demuestra la fragilidad de la infraestructura eléctrica y cómo puede afectar otros servicios esenciales.
Respuesta inmediata de las autoridades
Ante la emergencia, la CAPA actuó rápidamente. El personal de la Comisión verificó de manera inmediata el estado de las zonas de pozos, garantizando que el servicio se normalizara lo más pronto posible. El gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín, también se pronunció sobre el tema, informando que la CFE Nacional le confirmó que el problema se originó en la subestación de Xul-Há. El mandatario aseguró que el servicio se recuperaría en menos de una hora en toda la zona afectada. Esta coordinación entre autoridades locales y federales fue crucial para mitigar los daños y tranquilizar a la población.
Consecuencias en la vida cotidiana
El apagón en Bacalar tuvo un impacto inmediato en la vida de los ciudadanos y los comerciantes. El pánico se apoderó de algunas personas, mientras que los negocios bajaron sus cortinas rápidamente. Los semáforos dejaron de funcionar, creando un caos vehicular en las principales calles y avenidas, aunque no se reportaron accidentes graves. Para enfrentar la oscuridad, las familias chetumaleñas se unieron, utilizando lámparas y velas para vigilar sus hogares. El trabajo coordinado de las autoridades permitió que la energía eléctrica regresara de manera gradual, restableciendo la calma en las comunidades afectadas.
Aprendizaje para el futuro
Aunque el servicio de luz se restableció por completo, el incidente dejó varias lecciones importantes. Las autoridades reconocen la necesidad de fortalecer la infraestructura eléctrica para evitar futuros apagones masivos. El evento también demostró la resiliencia de la comunidad, que se unió para enfrentar la adversidad y garantizar su seguridad. Este tipo de fallas subrayan la importancia de contar con planes de emergencia claros y una comunicación efectiva para mantener a la población informada durante situaciones críticas.
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