Investigadores alertan sobre la posible contaminación y riesgo del agua de la laguna Chichankanab por desechos de la industria porcina en la zona fronteriza
José María Morelos, QR. La operatividad de diversas instalaciones porcícolas en la zona limítrofe con Yucatán representa una amenaza inminente para la laguna de Chichankanab, situada en la alcaldía de Dziuché. Arturo Enrique Bayona Miramontes, quien posee una destacada trayectoria como investigador y divulgador ambiental, señaló que la filtración de desechos podría comprometer seriamente este cuerpo de agua. El biólogo y Premio Nacional de Mérito Ecológico explicó que, aunque estas empresas intentan cumplir con normativas, el volumen de residuos generados suele rebasar cualquier sistema de tratamiento convencional. Por lo tanto, la cercanía de una granja en la localidad de Justicia Social, ubicada a escasos 10 kilómetros de la frontera con Quintana Roo, enciende las alarmas entre los especialistas. Asimismo, existe una preocupación fundada sobre la interconexión de las corrientes subterráneas que alimentan el sistema hídrico de la región, lo cual aceleraría la degradación del ecosistema local.
Contaminación del subsuelo
El especialista detalló que el modelo de expansión de estas empresas responde a una migración táctica hacia municipios con regulaciones menos estrictas o autoridades más permisivas. Según Bayona Miramontes, en diversas regiones yucatecas los habitantes han logrado la clausura de estos centros debido a la evidente polución del agua de la laguna y los pozos comunitarios. No obstante, las compañías simplemente trasladan su infraestructura a zonas colindantes, perpetuando el ciclo de daño ambiental mediante el vertido de líquidos y sólidos. Estos desechos contienen altas concentraciones de materia orgánica que, al filtrarse al acuífero, inutilizan el recurso vital para el consumo humano en los poblados circunvecinos. De esta forma, lo que inicialmente parece un motor económico para la zona, termina convirtiéndose en un pasivo ambiental de magnitudes incalculables para las futuras generaciones de quintanarroenses.
Irregularidades en permisos
La instalación de estas megagranjas en puntos tan sensibles sugiere una posible omisión de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente por parte de funcionarios locales. Bayona Miramontes enfatizó que resulta jurídicamente imposible que estos proyectos operen bajo una estricta observancia legal, dado el impacto negativo que generan en el riesgo de la laguna. El investigador sugirió que muchas de estas autorizaciones derivan de compromisos políticos, dádivas o relaciones de amiguismo entre empresarios y presidentes municipales, quienes ignoran los principios de sustentabilidad. Mientras tanto, la comunidad científica urge a realizar estudios de conectividad hidrológica para determinar con exactitud cómo los lixiviados viajan a través del suelo kárstico hasta alcanzar el santuario natural. Por consiguiente, es imperativo revisar cada permiso otorgado para frenar lo que él describe como desastres ambientales solapados por la administración pública.
Protección del recurso hídrico
La defensa de la laguna Chichankanab no es solo un asunto de conservación biológica, sino de supervivencia para las comunidades que dependen del riesgo del agua. Si los residuos porcícolas alcanzan el manto freático, la recuperación de la pureza del líquido podría tomar décadas, afectando la salud pública y las actividades agropecuarias lícitas. La experiencia en otras zonas de la península demuestra que la organización social es la única vía efectiva para expulsar industrias que priorizan el lucro sobre el equilibrio ecológico. En consecuencia, se hace un llamado a los habitantes de José María Morelos y Dziuché para vigilar de cerca las actividades en la frontera con Justicia Social. De esta manera, se busca evitar que la laguna pierda su valor escénico y ambiental ante la presión de un modelo de producción que ha demostrado ser incompatible con la geología del sureste mexicano.









