Los representantes de las agencias exigen pagos a la aerolínea para reembolsar a los turistas afectados por la reciente suspensión de operaciones
Ciudad de México. Decenas de representantes de diversas agencias de viajes se congregaron frente a las instalaciones de la aerolínea Magnicharters en la Ciudad de México. El grupo de manifestantes bloqueó el acceso a las oficinas de la calle Donato Guerra, en la colonia Juárez, para denunciar graves afectaciones económicas. Esta movilización surge tras el cese de actividades de la compañía regiomontana, que dejó de operar repentinamente el pasado 11 de abril. Los empresarios manifestaron que se encuentran en una situación vulnerable frente a sus clientes debido a que la empresa agencias exigen pagos y reembolsos que aún no han sido procesados.
La problemática escaló cuando los usuarios finales, al no poder realizar sus vuelos, acudieron a las autoridades de protección al consumidor para solicitar soluciones inmediatas. Los afectados señalaron que la Profeco actualmente instruye a los viajeros a proceder legalmente contra los intermediarios en lugar de ir directamente contra la aerolínea. Esta postura gubernamental preocupa profundamente al gremio turístico, ya que ellos actuaron únicamente como facilitadores de los servicios que hoy están suspendidos. Durante la protesta, los dueños de agencias subrayaron que agencias exigen pagos pendientes para poder responder ante las familias que depositaron su confianza y sus ahorros en ellos.
Crisis de confianza comercial
Los voceros de la manifestación explicaron que el capital recibido por las ventas de paquetes vacacionales ya fue transferido íntegramente a las cuentas de Magnicharters. Por lo tanto, carecen de la liquidez necesaria para devolver el dinero a los turistas afectados en sedes como Guadalajara, Cancún, Monterrey y Mérida. Según los manifestantes, la falta de respuesta por parte de los directivos de la empresa regiomontana pone en riesgo la estabilidad de cientos de pequeños negocios. Mientras tanto, el gremio solicitó la intervención directa de Josefina Rodríguez Zamora, actual titular de la Secretaría de Turismo federal, para mediar en este conflicto.
Riesgo de cierre definitivo
La incertidumbre sobre el futuro de la compañía aérea se intensificó después de que la Agencia Federal de Aviación Civil suspendiera su certificado de operatividad. Esta medida legal prohíbe a la empresa comercializar nuevos boletos o realizar vuelos, lo cual agrava la posibilidad de recuperar los recursos económicos perdidos. Reportes internos sugieren que existen deudas considerables con el personal operativo, acumulando hasta medio año de atrasos en pagos específicos de viáticos. Ante este escenario, la SICT advirtió que la concesión de vuelo podría ser revocada permanentemente si la firma no demuestra solidez financiera en los próximos días.
En consecuencia, este miércoles se llevará a cabo una reunión clave entre los representantes de las agencias y funcionarios gubernamentales para buscar una salida. Los empresarios mantienen la esperanza de que estas mesas de diálogo permitan establecer un calendario de devoluciones claro para calmar la indignación de los clientes. De esta forma, el sector busca evitar que el colapso de la aerolínea arrastre también a las pequeñas agencias de viajes de todo el país. Es imperativo que las autoridades actúen de inmediato, ya que miles de empleos dependen de que las agencias exigen pagos justos por los servicios que nunca fueron brindados.









