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Esta mañana, un grupo de activistas del colectivo #SélvameDelTren se presentó frente a Palacio Nacional con una piedra caliza y una raíz de un árbol, ambos extraídos de la zona afectada por el Tren Maya. Con estos objetos, quisieron mostrar el daño ambiental que está causando el megaproyecto impulsado por el gobierno federal.
Los manifestantes exigieron que se detengan las obras en el Tramo 5 Sur del Tren, que atraviesa la Península de Yucatán, donde se encuentran cenotes, cavernas y ríos subterráneos de gran valor ecológico y cultural. Aseguraron que existe una orden judicial que suspende las obras por falta de estudios e investigaciones adecuados, pero que el gobierno ha hecho caso omiso.
José Urbina, ambientalista y buzo, explicó que la piedra caliza que llevaban era parte del techo de un acuífero, que fue perforado por una máquina para colocar pilotes y puentes atirantados. Dijo que estos elementos metálicos se están oxidando y contaminando el agua, y que los árboles que fueron talados no eran acahuales, como afirmó el presidente Andrés Manuel López Obrador, sino parte de la selva maya.
“El impacto de esta obra se advirtió y no quisieron escucharnos”, dijo Urbina, quien agregó que el Tren Maya es ilegal, ya que viola la suspensión definitiva que otorgó un juez federal. “Lamentable, sabemos que lo que va a suceder es que el juez va a recibir los documentos y él no puede cuestionar si Semarnat o Profeco están haciendo mal su trabajo; van a continuar los trabajos”.
Los activistas desplegaron carteles y mantas con mensajes como “ecocidio” y “proteger el acuífero maya es seguridad nacional”. Hicieron un llamado a la sociedad civil y a las autoridades a frenar las obras en los tramos 6 y 7 del Tren Maya, que aún no han iniciado, para evitar más daños al medio ambiente y a las comunidades indígenas.









