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Un reciente accidente en el Tramo 7 del Tren Maya ha puesto de relieve la alarmante falta de supervisión y las condiciones inseguras en las que laboran los trabajadores. Un obrero resultó herido tras caer desde una altura de 20 metros mientras realizaba tareas en un puente en la zona de Chetumal-Huay Pix. Este incidente ha reavivado las denuncias de los trabajadores sobre la escasez de equipo de protección adecuado y la presión para cumplir con plazos de entrega sin medidas de seguridad efectivas.
Los trabajadores, organizados en un grupo en redes sociales denominado “Trabajadores del Tramo 7”, han manifestado su descontento por la falta de atención a sus reclamos. “Nos han obligado a trabajar a marchas forzadas y ya no nos entregan arneses ni equipos de sujeción. Hasta hemos tenido que comprar nuestros propios cascos”, declaró un compañero del obrero lesionado, subrayando las condiciones precarias que enfrentan diariamente.
A pesar de las repetidas solicitudes para reunirse con los responsables del proyecto, los obreros han sido ignorados, con el argumento de que el Gobierno Federal no los contrató directamente. Esto ha generado una sensación de abandono entre los trabajadores, quienes se sienten atrapados en un sistema que prioriza la rapidez sobre la seguridad. “No tenemos protección de equipo ni de las autoridades. Solo esperamos no sufrir un accidente que nos deje incapacitados”, lamentó otro obrero.
El silencio sobre los incidentes laborales en el sitio es preocupante. Los trabajadores han denunciado que muchos accidentes son ocultados por sus empleadores, quienes amenazan con despidos si la información se filtra a los medios. Esta cultura del miedo impide que se tomen medidas correctivas y resalta la falta de inspección por parte de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, que no ha enviado inspectores para verificar las condiciones laborales.
Este incidente no solo pone en riesgo la salud y la vida de los trabajadores, sino que también plantea serias preguntas sobre la gestión del proyecto del Tren Maya. La falta de supervisión y de un entorno laboral seguro podría tener repercusiones no solo para los obreros, sino también para el avance de una de las obras más ambiciosas del país.









