Durante la Convención Nacional Bancaria se delineó la ruta para facilitar créditos para pequeñas empresas en todo el país
Cancún, QR. El Gobierno Federal, en colaboración estratégica con el sector privado y diversas instituciones financieras, impulsa un ambicioso proyecto de ocho puntos con la meta de integrar a la formalidad bancaria a un millón de pequeñas y medianas empresas. Durante la inauguración de la Convención Nacional Bancaria en Cancún, Altagracia Gómez Sierra, coordinadora del Consejo Asesor de Desarrollo Económico Regional y Relocalización de Empresas (CADERR), detalló que este esquema busca consolidar el acceso al crédito para el año 2030. La iniciativa forma parte integral del denominado “Plan México”, el cual prioriza el fortalecimiento de las unidades económicas de menor tamaño para garantizar su permanencia en el mercado competitivo. Por consiguiente, se establecerán mecanismos que permitan a estos negocios obtener financiamiento bajo condiciones más favorables que las actuales.
Digitalización y reducción de tasas
El acuerdo intersectorial contempla ejes fundamentales como el fomento a la capacitación empresarial y la implementación de estrategias para reducir las tasas de interés que enfrentan los emprendedores. Asimismo, se busca acelerar la digitalización de pagos en todo el territorio nacional, contando con la participación activa de corporativos que ya han aportado instrumentos tecnológicos para modernizar la economía. De esta forma, el programa de créditos para pequeñas empresas pretende no solo inyectar capital, sino también transformar la operatividad técnica de los negocios mexicanos. Mientras tanto, se trabaja en una mesa de diálogo permanente con la Secretaría de Hacienda para optimizar la banca de desarrollo y crear un fondo de contragarantías eficiente.
Fortalecimiento de la proveeduría
La creación de este fondo resulta crucial para disminuir la percepción de riesgo por parte de la banca comercial, facilitando así que los créditos para pequeñas empresas fluyan con mayor agilidad hacia los sectores productivos. Al extender la esperanza de vida de las PyMEs, el plan proyecta que estas puedan integrarse exitosamente a las redes de proveeduría de grandes corporativos o participar activamente en cadenas de exportación internacional. En consecuencia, el fortalecimiento de la infraestructura financiera servirá como un motor de crecimiento regional que aprovechará la relocalización de inversiones en el país. De esta forma, los créditos para pequeñas empresas se consolidan como la piedra angular de una estrategia de desarrollo económico con visión a largo plazo para finales de esta década.









