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Guerra total en Oriente Próximo tras ataque a South Pars, el yacimiento de gas más grande del mundo

Los bombardeos en South Pars agravan el conflicto en Oriente Próximo y la crisis energética

Por Agenda QR

La estabilidad del mercado energético global y la seguridad internacional han entrado en una fase de crisis profunda tras la violenta escalada de hostilidades en el Golfo Pérsico. Durante la jornada de este miércoles, fuerzas combinadas de Estados Unidos e Israel ejecutaron bombardeos estratégicos contra el complejo gasístico de South Pars, situado en el sur de Irán, el cual constituye el yacimiento de gas más extenso del planeta. Esta ofensiva provocó incendios de magnitud en el condado de Asaluyeh que, aunque fueron contenidos por las autoridades locales, representan un ataque directo al corazón económico de la nación persa. Ante esta agresión, el presidente Masud Pezeshkian advirtió sobre consecuencias incontrolables para la seguridad mundial; por consiguiente, el conflicto en Oriente Próximo ha trascendido las fronteras regionales para amenazar el suministro energético de diversos continentes.

Represalia iraní y ataques múltiples

En una respuesta inmediata a los bombardeos en su territorio, el Ejército de Irán consumó sus amenazas de atacar infraestructuras vinculadas a los intereses occidentales en la región. Los proyectiles iraníes alcanzaron la refinería de Ras Laffan en Qatar, causando daños estructurales de gravedad, así como un depósito de combustible en la base aérea de Al-Kharj, en Arabia Saudí, utilizada para el abastecimiento de aeronaves estadounidenses. Asimismo, se reportaron impactos en una planta de gas licuado en Baréin y restos de misiles interceptados cayeron sobre zonas residenciales en Riad, dejando un saldo de cuatro personas heridas. Antes de iniciar la ofensiva, Teherán emitió órdenes de evacuación en diversas instalaciones petroleras de los Emiratos Árabes Unidos y otras naciones vecinas, confirmando la expansión del conflicto en Oriente Próximo hacia objetivos económicos estratégicos.

Alerta nuclear y descabezamiento del régimen

La tensión alcanzó niveles críticos cuando el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) notificó que un proyectil impactó contra un edificio del complejo de la central nuclear de Bushehr. Rafael Grossi, director del organismo, confirmó que, aunque el laboratorio sufrió daños, los reactores nucleares permanecen intactos, instando a todas las partes a evitar ataques contra instalaciones de este tipo para prevenir una catástrofe ambiental. Simultáneamente, Israel continuó con su estrategia de eliminar a las figuras clave del gobierno iraní; este miércoles se confirmó el deceso de Ismail Jatib, ministro de Inteligencia, quien se suma a una lista de nueve altos mandos asesinados desde finales de febrero. A pesar de estas bajas, el canciller Abbas Araqchi aseguró que la estructura política de su país permanece sólida y no depende de individuos específicos para mantener su operatividad frente al conflicto en Oriente Próximo.

Mientras la violencia se intensifica, Líbano ha sufrido su peor oleada de ataques en Beirut, con un saldo de 56 fallecidos en las últimas 24 horas, elevando la cifra total de víctimas a 968 muertos, entre ellos 116 niños. Esta situación ha obligado a la OTAN a ajustar sus misiones en Irak. Por su parte, el presidente estadounidense, Donald Trump, sugirió que su país podría desentenderse de la seguridad en el Estrecho de Ormuz, dejando la responsabilidad a los aliados que dependen de esa vía. En consecuencia, el conflicto en Oriente Próximo se encamina hacia una conflagración de dimensiones impredecibles, donde la infraestructura energética y la seguridad nuclear se han convertido en los nuevos frentes de batalla.

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