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En la opinión de Dr. Óscar J. Comas Rodríguez: ¿A quién beneficia la política científica de Trump?

Dr Oscar J. Comas Rodríguez

En los primeros meses de cada año, podemos encontrar una serie de informes estadísticos del comportamiento y desempeño de las instituciones en el período anterior. Esta vez, para el caso de las instituciones universitarias de varios países se observa, en primer lugar con asombro y preocupación lo siguiente: la Universidad de Harvard ha perdido el liderazgo en producción científica e investigación!!!

En el ranking 2025 elaborado por el “Centre for Science and Studies” de la Universidad de Leiden ,Holanda, por primera vez en décadas una universidad de China – La Universidad de Zheijang, en la ciudad de Hangzhou ha desbancado a la Universidad de Harvard en producción científica e investigación.

En el caso de la Universidad de Harvard y su pérdida del liderazgo en investigación y producción científica es importante recordar el retiro de los fondos federales por negarse a cancelar las solicitudes de admisión de estudiantes extranjeros. El caso se encuentra, a petición de la Universidad de Harvard, en la corte alegando una injerencia extrema del Estado en la vida académica de la institución, fundacional e históricamente independiente.  El dictamen judicial continúa en proceso.

La retención de fondos apoyo a la investigación y producción científica ha producido una consecuencia inédita, la pérdida del añejo liderazgo en investigación y producción científica de la Universidad de Harvard brindando un espacio de oportunidad a una universidad extranjera -China en este caso- país con cual  Estados Unidos mantiene una rivalidad de al menos tres décadas.

Por si lo anterior fuera tan sólo una única consecuencia por apartarse de una estrategia política gubernamental que -entre 2001 hasta el 2005- ha tenido 427 galardonados con el premio Nobel, lo que representa el 71% de los premios Nobel otorgados en ese período, encontramos otro caso que rompe con la histórica promoción a la excelencia en investigación y desarrollo en Estados Unidos. Entonces, tenemos que:

 El periódico español “El PAÍS” publicó en días pasados los resultados de la convocatoria del programa “ATRAE” -que apuesta por conducir talento consolidado y de reconocido prestigio internacional hacia España -Las cifras mostraron  que de las 254 solicitudes de todo el mundo, uno de cada tres solicitantes provenía de Estados Unidos. El dato históricamente asombroso  parece  atribuirse a un éxodo de investigadores estadounidenses, tras los intentos del control político  que la presidencia quiere ejercer sobre la ciencia  en su país. Una de las postulantes comentó que su decisión de postularse fue porque el ambiente científico estadounidense ha cambiado en forma drástica en el último tiempo.

Al contrario de los tiempos pasados, cuando los  investigadores formados y consolidados  emigraban a Estados Unidos  por los apoyos económicos ofrecidos y la oportunidad económica  de desarrollar sus investigaciones. Hoy por hoy, los investigadores formados en Estados Unidos, además talentosos y con prestigio internacional emigran hacia a otros países en busca de apoyo y oportunidad.

 Los dos casos anteriores y sus consecuencias, en el poco tiempo de la presidencia del Sr Trump, nos llevan a pensar si en realidad no han beneficiado a un poderoso adversario como China, país que inmediatamente reconoce los espacios de oportunidad y desafío y es capaz de asumir un liderazgo que no había alcanzado en décadas.

Por otro lado, la gran inversión que se requiere para formar investigadores talentosos y de prestigio internacional, hoy parece tener un resultado inesperado, esos investigadores deciden buscar otras geografías para desarrollar sus habilidades en investigación científica y producción.

Finalmente,  si nuestro análisis  se basa en los  efectos de la políticas gubernamentales  podríamos  concluir, para el caso del liderazgo histórico de Estados Unidos en investigación de punta y producción  académica, que éste ha comenzado  a desmoronarse  abriendo  los espacios del liderazgo perdido  paradójicamente a sus competidores o bien sus adversarios que poseen, desde hace tiempo, diversas y consolidadas   fortalezas, políticas, económicas y de producción científica.

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