En el municipio de Ucú, el INAH encuentra depósito ritual con vasijas y restos óseos que datan de hace más de dos mil años
Yucatán. Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia reportaron el descubrimiento de un complejo ceremonial con siglos de antigüedad durante las labores de preservación en la ruta del Libramiento Ferroviario Multimodal Mérida-Progreso. La secretaria de Cultura federal, Claudia Curiel de Icaza, confirmó mediante sus canales oficiales que el INAH encuentra depósito ritual en la comisaría de Yaxché de Peón, ubicada en el municipio yucateco de Ucú. Este evento arqueológico, vinculado estrechamente a la infraestructura del Tren Maya, permite profundizar en la comprensión de las civilizaciones que habitaron el sureste mexicano. La funcionaria resaltó que la localización de estos vestigios subraya la relevancia de la investigación científica para salvaguardar el legado histórico de la nación frente al desarrollo de las obras contemporáneas.
En Yaxché de Peón, Yucatán, especialistas del @INAHmx descubrieron ofrendas rituales asociadas a una estructura de carácter comunitario, durante trabajos de salvamento arqueológico en las obras del Tren Maya.
— Claudia Curiel de Icaza (@ccurieldeicaza) March 12, 2026
Los materiales localizados —cerámica, restos de venado y otros… pic.twitter.com/UnwFCxYQWT
Arquitectura de asamblea antigua
La estructura principal, identificada técnicamente como el Monumento TC_17294, consiste en una plataforma rectangular que mide 14 metros de largo por 10.8 metros de ancho. Según los arqueólogos dirigidos por Manuel Pérez Rivas, el inmueble carece de edificaciones habitacionales superiores y posee un diseño de fácil acceso desde cualquier punto, lo que sugiere una funcionalidad de carácter semipúblico. Los investigadores proponen que el sitio servía como un centro de asamblea para la comunidad, donde los pobladores se reunían para el diálogo sociopolítico o la ejecución de actos litúrgicos. De esta manera, el INAH encuentra depósito ritual dentro de un espacio que probablemente consolidaba el tejido social de los antiguos mayas mediante la convivencia y la toma de decisiones colectivas.
Ofrendas de la fundación
Bajo el material de construcción en la sección norte del monumento, se localizaron dos contextos ceremoniales que datan del periodo Preclásico Medio y Tardío, situándose entre el 1000 a.C. y el 250 d.C. En el primer depósito, situado a más de un metro de profundidad, destaca una vasija con forma de calabaza vinculada simbólicamente con la agricultura y la fertilidad de la tierra. Asimismo, los especialistas hallaron restos de fauna, fragmentos cerámicos y un caracol marino depositados intencionalmente antes de elevar la plataforma. Es evidente que el INAH encuentra depósito ritual como parte de una consagración arquitectónica, donde la presencia de huesos de venado refuerza la conexión espiritual de los habitantes con los señores de los montes y el bienestar humano.
Simbolismo del inframundo maya
El segundo contexto ritual, localizado hacia el oeste, contenía una diversa colección de cerámica antigua y una cuenta circular tallada en piedra caliza que complementa la visión cosmogónica del sitio. Susana Echeverría Castillo, coordinadora de la investigación, señaló que el uso de estas oquedades naturales para colocar ofrendas buscaba enlazar el plano terrenal con el inframundo, de acuerdo con la mitología mesoamericana. El proyecto de salvamento, que inició en junio de 2025, continuará sus actividades hasta mediados de 2026 para garantizar la protección de cada elemento descubierto en el subsuelo yucateco. Por consiguiente, el INAH encuentra depósito ritual que redefine la cronología de ocupación en la zona, aportando datos valiosos sobre la identidad y las prácticas religiosas de las comunidades mayas más tempranas.









