La falta de contratos debidamente firmados es parte de las malas prácticas señaladas en Amerimed por la ex directiva de la clínica
Playa del Carmen, QR. La gestión de capital humano en la clínica Amerimed quedó puesta bajo el escrutinio público, tras revelarse una serie de presuntas anomalías en el proceso de baja de su ex jefa de convenios. Perla Gabriela Martínez Espinoza, quien laboró en la institución desde 2018, denunció haber sido víctima de tácticas coercitivas y falta de transparencia tras su despido el pasado 13 de febrero. De acuerdo con el testimonio de la afectada, la empresa intentó condicionar el pago de sus prestaciones a cambio de la firma de documentos sin validez legal; asimismo, se señaló la omisión de entrega de copias de contratos y un cálculo incorrecto del finiquito. Por consiguiente, el caso de las malas prácticas en Amerimed ha trascendido a las instancias oficiales para garantizar el respeto a los derechos consagrados en la Ley Federal del Trabajo.
Conflicto en conciliación
El diferendo escaló hasta el Centro de Conciliación Laboral de Playa del Carmen, donde la exdirectiva tuvo que recurrir para obligar a la clínica a cumplir con sus obligaciones patronales básicas. Durante el proceso, Martínez Espinoza constató que el personal de la institución se negaba sistemáticamente a proporcionar copia de su contrato y otros documentos necesarios para sus trámites personales de seguros. Fue necesaria la intervención directa de un conciliador para que la gerencia de Recursos Humanos accediera a imprimir y entregar la documentación requerida. De esta forma, las malas prácticas detectadas en Amerimed evidenciaron una resistencia institucional a seguir los protocolos legales de desvinculación, afectando la certidumbre jurídica de quien fuera colaboradora fundadora del hospital.
Anomalías en contratos
Una revisión exhaustiva de los expedientes entregados por la clínica reveló inconsistencias graves en la formalización de la relación laboral a lo largo de los años. La ex trabajadora descubrió la existencia de dos versiones distintas de su contrato: una carecía de la firma de la dirección y otra no contaba con su propia rúbrica, además de presentar fechas discrepantes. Esta situación la denunciante la calificó como un desorden administrativo que pone en entredicho la seriedad de la empresa ante sus empleados y el público en general. Por lo tanto, el señalamiento de malas prácticas en Amerimed no solo se limita al ámbito económico, sino que apunta a una deficiencia estructural en el manejo de documentos oficiales y el cumplimiento de las normativas de seguridad social.
Exhorto a la clase trabajadora
Tras concluir su proceso de finiquito bajo supervisión legal, Perla Martínez hizo un llamado a los trabajadores para que no cedan ante presiones empresariales y busquen asesoría jurídica inmediata ante cualquier duda. Entre las recomendaciones vertidas, destacó la importancia de no firmar documentos que no se permitan conservar, así como evitar lecturas en voz alta que pudieran quedar grabadas sin consentimiento. Mientras tanto, la comunidad laboral de la zona se mantiene atenta a este caso, que sirve como recordatorio de que los años de servicio deben corresponder con una liquidación conforme a derecho. En conclusión, la denuncia por las malas prácticas ocurridas en Amerimed busca sentar un precedente para evitar que otras instituciones privadas vulneren la dignidad y el patrimonio de su personal administrativo y médico.









