El mercado laboral en México sufre por el alza de la informalidad en 2025. Solo se cubrió el 24.4% de las vacantes necesarias para el país.
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El panorama del trabajo en nuestro país cerró el ciclo anterior con señales de alarma que preocupan a los especialistas financieros. Durante el último trimestre de 2025, el mercado laboral generó apenas 292,881 nuevos empleos según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE). Esta cifra representa solamente el 24.4% de las plazas necesarias para cubrir el crecimiento natural de la población mexicana cada año. México requiere crear 1.2 millones de puestos anuales, pero la realidad actual muestra una incapacidad estructural para alcanzar esa meta fundamental. El economista Rodolfo de la Torre advierte que el cambio en la composición del empleo hacia la precariedad es bastante preocupante.
Las personas que entran hoy a la vida productiva carecen de prestaciones sociales básicas y salarios protegidos por la ley vigente. Por esta razón, el aumento de la informalidad se convierte en el refugio forzado para miles de ciudadanos que buscan sustento diario. Aunque la tasa de desempleo bajó al 2.5%, este nivel mínimo histórico oculta un problema mucho más profundo en la estructura económica. Gonzalo Hernández Licona explica que los mexicanos no pueden pasar mucho tiempo sin ingresos y aceptan cualquier ocupación disponible rápidamente. Como resultado, quienes venden productos en la calle o realizan trabajos temporales dejan de ser estadísticamente desempleados para volverse ocupados informales.
La trampa de la baja tasa de desempleo y la informalidad
El crecimiento de la población no económicamente activa también influyó en la reducción artificial de los niveles de desocupación en el país. Gabriela Siller destaca que muchas personas se desplazaron hacia la inactividad laboral por la falta de oportunidades reales y atractivas de desarrollo. En 2025, el grupo de personas catalogadas como “no disponibles” creció en 1.4 millones, la cifra más alta registrada desde el año 2014. Mientras tanto, la creación de empleo formal experimentó un retroceso significativo de más de 195,000 plazas perdidas durante el periodo anual analizado.
Esta situación coloca al año 2025 en un escenario de fragilidad que anteriormente solo ocurría durante periodos de recesión económica severa. La tasa de informalidad subió al 55.0%, marcando el nivel de cierre de año más elevado observado desde finales del 2022. Sofía Ramírez señala que esta fotografía muestra un deterioro del mercado laboral por la baja participación femenina y condiciones críticas de trabajo. El sector informal absorbió la totalidad del crecimiento de la ocupación, lo que implica una migración forzada hacia la precariedad salarial.
Impacto de la informalidad en la pobreza nacional
La relación entre el empleo sin prestaciones y la falta de recursos económicos es directa en la mayoría de los casos. Alrededor del 90% de las personas que viven por debajo de la línea de pobreza desempeñan sus labores en la informalidad. Esto significa que carecen de servicios de salud, fondos para el retiro y acceso a créditos para adquirir una vivienda digna. El motor que movió al empleo el año pasado fue precisamente este sector desprotegido que sumó casi 500,000 nuevos integrantes.
La lógica de “encontrar lo que haya” obliga a los trabajadores a quedarse estancados en puestos con nula seguridad social. Muchos ciudadanos comienzan vendiendo ropa o alimentos de forma temporal, pero terminan convirtiendo esa actividad en su fuente de ingresos permanente. Este fenómeno reduce la productividad general de la nación al no aprovechar el talento humano en sectores industriales o de servicios tecnificados. Sin empleos formales, el sistema de seguridad social del país enfrenta un riesgo financiero por la falta de contribuciones patronales.
Perspectivas económicas ante el deterioro laboral
Los analistas consideran que el mercado laboral mexicano atraviesa una crisis de calidad más que una crisis de cantidad de ocupaciones. La caída de empleos formales recuerda a las crisis de 2008 y 2009, donde factores externos golpearon fuertemente la estabilidad nacional. Es urgente que el gobierno y el sector privado diseñen políticas que fomenten la formalización mediante incentivos fiscales y administrativos claros. Solo así se podrá revertir la tendencia hacia la informalidad que hoy domina el escenario de la economía mexicana actual.
Desafíos para la nueva generación de trabajadores
El reto para los jóvenes que ingresan al mercado laboral es encontrar vacantes que ofrezcan crecimiento real y protección jurídica sólida. La alta competencia por los pocos puestos formales disponibles eleva las exigencias de capacitación sin necesariamente mejorar las ofertas de sueldo iniciales. Por consiguiente, la brecha de desigualdad se ensancha entre quienes tienen acceso a la formalidad y quienes sobreviven en la informalidad. La estabilidad social del país depende de la capacidad de generar empleos dignos que permitan una vida plena a los trabajadores.
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