Las operaciones en el Aeropuerto José Martí enfrentan complicaciones logísticas severas por el reciente anuncio de desabasto de combustible aéreo
La Habana, Cuba. El régimen de La Habana ha emitido una alerta crítica a las compañías aéreas internacionales debido a que la nación experimentará un desabasto total de turbosina a partir de este lunes. De acuerdo con información verificada por fuentes diplomáticas, la administración de la isla atribuye esta parálisis operativa al endurecimiento del cerco energético promovido por Washington, lo cual impide el suministro regular de hidrocarburos. Ante este escenario, se ha difundido un aviso oficial tipo Notam que advierte sobre el desabasto de combustible aéreo en todas las terminales internacionales del territorio nacional. La restricción técnica, codificada como “JET A1 FUEL NOT AVBL”, mantendrá una vigencia inicial de treinta días, abarcando desde el 10 de febrero hasta el próximo 11 de marzo del año en curso.
Parálisis en terminales aéreas
La notificación oficial especifica que la carencia de queroseno impacta directamente a los recintos aeroportuarios más relevantes, incluyendo el Aeropuerto José Martí de la capital y el Juan Gualberto Gómez en Varadero. Asimismo, las instalaciones de Cienfuegos, Santa Clara, Camagüey, Cayo Coco, Holguín, Santiago de Cuba y Manzanillo han sido notificadas sobre la imposibilidad de reabastecer a las aeronaves comerciales. Por consiguiente, el desabasto de combustible aéreo obliga a las empresas de transporte a modificar sus itinerarios habituales para evitar quedar varadas en suelo cubano sin reservas para el retorno. Históricamente, en crisis similares vividas durante la década de los noventa, las aerolíneas han optado por realizar escalas técnicas en destinos como México o la República Dominicana para cargar sus tanques y proseguir con sus rutas transatlánticas o regionales.
Impacto al sector turístico
Esta situación amenaza con agravar la ya precaria industria del turismo, la cual representa uno de los pilares fundamentales para la captación de divisas extranjeras en la economía local. Los vuelos que conectan a la isla con centros urbanos de Florida, España, Panamá y México se verán forzados a implementar estrategias logísticas costosas para sortear el desabasto de combustible aéreo que prevalece. Además, el flujo de viajeros provenientes de Bogotá, Santo Domingo y Caracas podría disminuir drásticamente debido a las advertencias de viaje emitidas por diversos gobiernos extranjeros. Mientras tanto, las sanciones estadounidenses y la recurrente inestabilidad eléctrica han deteriorado significativamente la calidad de los servicios hoteleros, desincentivando la llegada de visitantes en medio de un contexto de inflación galopante y escasez de productos básicos.
Presión política de Washington
El origen de esta crisis se remonta a las medidas impuestas por la administración de Donald Trump, quien recientemente amenazó con aranceles a las naciones que provean crudo a la mayor de las Antillas. Tras la captura del mandatario venezolano Nicolás Maduro, Estados Unidos suspendió el envío de petróleo sudamericano, dejando a Cuba con una producción propia que apenas cubre el 33% de su consumo total. En respuesta, el gobierno cubano ha implementado un plan de contingencia severo que incluye la restricción en la venta de diésel y la reducción de horarios en servicios públicos esenciales. Por lo tanto, el desabasto de combustible aéreo se suma a una serie de restricciones que buscan forzar una mesa de negociación, en un momento donde la isla enfrenta su crisis económica más profunda de los últimos seis años.









