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Carecían operadores del Tren Interoceánico de licencia vigente

Las investigaciones periciales confirmaron que la infraestructura del Tren Interoceánico no presentaba fallas técnicas al momento del descarrilamiento.

FGR revela que operadores del Tren Interoceánico no tenían licencia vigente y viajaban con exceso de velocidad al momento del fatal accidente.

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Las investigaciones de la Fiscalía General de la República revelaron datos críticos sobre el descarrilamiento ocurrido el pasado 28 de diciembre. Los dos conductores involucrados en el siniestro, Felipe de Jesús Díaz Gómez y Erasmo Canteros Méndez, no tenían su licencia ferroviaria activa. Este documento es un requisito obligatorio otorgado por las autoridades federales para garantizar la aptitud de los operadores del sistema.

La ausencia de esta certificación oficial pone en duda los protocolos de contratación y supervisión dentro del proyecto del Tren Interoceánico. Según las pesquisas, la falta de acreditación técnica coincidió con una serie de errores humanos que derivaron en la tragedia de Nizanda. Las autoridades judiciales trabajan ahora para deslindar las responsabilidades administrativas de quienes permitieron que personal no calificado operara la maquinaria pesada.

Exceso de velocidad y fallas en el frenado de emergencia

El análisis detallado de la “caja negra” de la unidad permitió reconstruir los momentos previos al impacto en el estado de Oaxaca. El reporte técnico indica que la máquina principal alcanzó una velocidad de 65 kilómetros por hora en un tramo de curvas cerradas. En este punto específico, el límite máximo de seguridad establecido por la normativa ferroviaria vigente es de apenas 50 kilómetros por hora.

Además, la Fiscalía determinó que el operador Felipe de Jesús Díaz Gómez omitió accionar la válvula de frenado de emergencia necesaria. Esta herramienta pudo haber reducido el impacto o evitado el descarrilamiento al detectar que el convoy superaba los límites de seguridad permitidos. La combinación de la velocidad excesiva y la falta de reacción ante el peligro inminente resultaron fatales para los pasajeros.

Negligencia administrativa y detención de funcionarios responsables

La FGR también procedió legalmente contra Ricardo Mendoza Cerón, quien se desempeñaba como jefe de despachadores del Tren Interoceánico de carga. Al funcionario se le imputa el delito de omisión por no supervisar la situación administrativa y técnica de los maquinistas a cargo. Su falta de intervención antes y después del accidente contribuyó al desenlace que dejó un saldo de 14 personas fallecidas.

Hasta este momento, las autoridades ya cumplimentaron las órdenes de aprehensión contra Felipe de Jesús Díaz Gómez y el jefe de despachadores. Sin embargo, la captura de Erasmo Canteros Méndez, señalado como el conductor principal de la máquina, continúa pendiente por parte de la policía. La carpeta de investigación ha sido judicializada bajo los cargos de homicidio y lesiones culposas para garantizar la justicia rápida.

Integridad de la infraestructura ferroviaria en la zona de Nizanda

Un aspecto relevante de la investigación es el peritaje realizado a las vías, durmientes y terraplenes de la ruta Salina Cruz-Coatzacoalcos. Los especialistas del Ministerio Público Federal no encontraron fallas técnicas en la superestructura ni en el sistema de frenado mecánico del tren. Esto refuerza la teoría de que la infraestructura se encontraba en condiciones óptimas para la operación segura durante esa jornada decembrina.

El informe descarta que el estado del balasto o la subestructura hayan influido en el descarrilamiento ocurrido en el kilómetro Z 230. Los registros muestran que en tramos rectos el convoy alcanzó velocidades de hasta 111 kilómetros por hora, excediendo los límites preventivos. La conclusión preliminar apunta directamente a la responsabilidad humana y a la falta de supervisión operativa en el Tren Interoceánico.

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