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Quintana Roo se halla en la antesala de una nueva oleada de migración laboral proveniente de Guerrero y Michoacán, como consecuencia de las devastadoras afectaciones provocadas por el huracán “John”. En el contexto de una economía turística que opera con un déficit del 20% en personal, se espera que miles de trabajadores busquen nuevas oportunidades en el Caribe Mexicano, una situación que se repite tras el impacto de huracanes anteriores, como “Otis”, que el año pasado dejó a 18 mil personas en busca de empleo en Cancún.
Sergio León, presidente de Empresarios por Quintana Roo, destacó que esta migración representa una oportunidad positiva para el estado, especialmente con la proximidad de la temporada alta de turismo. Este año, “John” ha dejado a 15 mil damnificados y ha cerrado alrededor de 100 centros hoteleros en las regiones afectadas, lo que ha aumentado la urgencia de mano de obra en el sector. “Viene una época buena, la decembrina, con un mercado que escapa de las tormentas de nieve en el norte de Estados Unidos y Canadá”, explicó León.
El fenómeno no es nuevo; en 2023, el huracán “Otis” propició la migración de aproximadamente 25 mil trabajadores del sector turístico hacia destinos como Riviera Maya y Huatulco. De esta cifra, Cancún se benefició directamente con la llegada de 18 mil trabajadores, quienes respondieron a las convocatorias de empleo lanzadas en el contexto de la crisis. La Canaco Servytur de Guerrero estima que el flujo migratorio se mantendrá constante en las próximas semanas.
Hasta la fecha, las ferias de empleo en el municipio de Benito Juárez han visto un incremento del 10% en la participación de personas provenientes de Guerrero y Michoacán. Este aumento es indicativo de la creciente necesidad de empleos en la región, lo que refleja no solo una respuesta a las adversidades climáticas, sino también a las limitaciones económicas que enfrentan los estados de origen.
A medida que Quintana Roo se adapta a estos cambios, la llegada de migrantes laborales podría ser un salvavidas para un sector que lucha por recuperarse y mantenerse a flote. Sin embargo, esta situación también plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del empleo en el Caribe Mexicano y el futuro de aquellos que buscan un nuevo comienzo en un entorno que, aunque prometedor, está lleno de desafíos.









