Por Agenda QR
El huracán Helene, catalogado como “extremadamente peligroso”, tocó tierra en la costa noroeste de Florida el 26 de septiembre de 2024, alcanzando una intensidad de categoría 4. Con vientos de hasta 225 km/h, el ciclón impactó particularmente la región de Big Bend, causando una devastación significativa y la pérdida de al menos tres vidas. Las autoridades locales han advertido que el número de víctimas podría aumentar a medida que se evalúen los daños.
Helene es el quinto huracán de la temporada en el Atlántico y ha sido descrito por el Centro Nacional de Huracanes (NHC) como una amenaza mortal debido a sus intensos vientos y marejadas ciclónicas. La primera víctima fue reportada tras el impacto de un cartel sobre un vehículo en Big Bend, mientras que otras dos muertes se registraron en Alamo, Georgia. El gobernador de Florida, Ron DeSantis, destacó la incertidumbre sobre la magnitud de los daños, afirmando que la noche complicaba la evaluación de la situación.
Antes de tocar tierra, Helene ya había causado estragos, dejando calles inundadas, árboles caídos y daños a viviendas. Más de 70,000 residentes de los condados Franklin, Taylor, Liberty y Wakulla fueron evacuados como medida de precaución, y las autoridades instaron a la población a permanecer resguardada y evitar desplazamientos innecesarios. Las imágenes de la tormenta revelan un impacto severo que será objeto de análisis en los días venideros.
A las 11:10 AM hora local, Helene hizo su entrada en la costa, específicamente al este de la desembocadura del río Aucilla, y aunque ha comenzado a debilitarse mientras avanza hacia el norte-noreste, el NHC advierte que las ráfagas de viento aún representan un peligro considerable, especialmente en áreas montañosas como los Apalaches del sur. Los vientos máximos sostenidos han disminuido a 145 km/h, pero el riesgo de daños persiste.
Este evento climático subraya la vulnerabilidad de Florida ante huracanes de gran magnitud y la necesidad de una preparación adecuada. Con el paso de Helene, la atención se centra ahora en los esfuerzos de recuperación y en la importancia de la colaboración entre los organismos de emergencia y la comunidad para mitigar el impacto de futuros fenómenos naturales.









