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Chetumal, Quintana Roo — La frustración entre los comerciantes de Chetumal ha alcanzado un punto crítico tras las constantes interrupciones en el suministro eléctrico que han afectado gravemente sus operaciones. Durante el reciente fin de semana de las celebraciones patrias, los negocios en el Boulevard sufrieron un apagón que resultó en pérdidas estimadas en 4 millones de pesos, un golpe devastador para un sector que depende de este periodo de alta afluencia turística.
William Canto Villanueva, propietario de un comercio en el área, destacó que el apagón ocurrió en un momento crucial, cuando se esperaba una afluencia de clientes del 80 al 90%. Sin embargo, el corte de energía redujo esta cifra a apenas un 30%. “Algunos compañeros cerraron sus establecimientos por la imposibilidad de operar”, comentó Canto, subrayando que este es el cuarto apagón prolongado que enfrentan en el año, lo que agrava aún más la situación financiera de los comerciantes.
La interrupción del servicio eléctrico no solo ha impactado a restaurantes y bares, sino que ha tenido un efecto dominó en el comercio en general. El Grito de Independencia, uno de los pocos momentos de respiro económico durante la temporada baja, se convirtió en una oportunidad perdida para muchos. Con la inminencia de nuevas festividades, los comerciantes están cada vez más ansiosos por una solución efectiva a esta crisis.
Los comerciantes han hecho un llamado a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para que se implementen medidas que garanticen un suministro eléctrico constante. Sin embargo, hasta la fecha, no han recibido respuestas concretas. Según datos del Centro Nacional de Control de Energía, Quintana Roo ha sido uno de los estados con menor inversión en infraestructura eléctrica en años recientes, a pesar de un aumento significativo en la demanda de energía.
A medida que los empresarios esperan una respuesta de la CFE, la incertidumbre crece sobre cómo enfrentarán futuros apagones y sus repercusiones económicas. La preocupación por la falta de soluciones permanentes para este problema no solo afecta a los comerciantes, sino que también plantea interrogantes sobre la capacidad de la infraestructura eléctrica del estado para soportar la demanda de una población en crecimiento.









