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La aspirante presidencial Claudia Sheinbaum presentó una polémica propuesta durante un evento de Morena: declarar el 1 de julio como el “Día de AMLO” en honor a la victoria de Andrés Manuel López Obrador en las elecciones de 2018. Sheinbaum, quien asumirá la presidencia el próximo 1 de octubre, destacó la importancia histórica de esa fecha y planteó tres nombres alternativos para la conmemoración: “Día de la revolución de las conciencias”, “Día del triunfo del pueblo” y “Día de la verdadera democracia”.
En su discurso, la futura mandataria enfatizó que la victoria de 2018 representó un quiebre con el “viejo modelo neoliberal” y que esta fecha debe ser reconocida formalmente por su “relevancia para la nación”. Aseguró que no habrá un regreso al pasado y se comprometió a mantener el legado de López Obrador durante su gobierno, destacando logros como la Pensión del Bienestar y las becas para jóvenes.
Sin embargo, la propuesta de Sheinbaum ha generado divisiones. Mientras sus simpatizantes la ven como un homenaje al proyecto de transformación iniciado por AMLO, críticos la han calificado como un intento de culto a la personalidad. Algunos, incluso, consideran que podría profundizar la polarización política en el país.
“No se trata de que ya se acabó la lucha, todo lo contrario, seguimos en la lucha”, afirmó Sheinbaum, rechazando la idea de “pintar la raya” con López Obrador. La futura presidenta aseguró que eso sería “pintar la raya con el pueblo de México”.
La iniciativa de Sheinbaum refleja su intención de mantener una estrecha vinculación con el actual mandatario y su movimiento. No obstante, esta decisión podría tener implicaciones políticas y sociales que aún no son del todo claras para el país.









